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(En el reproductor, declaraciones del consejero, José Luis Gochicoa y el alcalde, Luis Ignacio Argumosa).

(Nota de prensa remitida por Comunicación del Gobierno de Cantabria el pasado día 16 de agosto).

El Gobierno licitará próximamente las obras de reparación del terreno por el argayo de San Mateo en Los Corrales

El consejero José Luis Gochicoa y el alcalde, Luis Ignacio Argumosa, han abordado, además, la futura construcción de una variante y el puente de Ladreo en el municipio

El Gobierno de Cantabria se encuentra próximo a licitar las obras de intervención sobre el argayo de San Mateo, en Los Corrales de Buelna, por el que varias familias de la zona tuvieron que abandonar sus viviendas de manera temporal debido al deslizamiento del terreno.
El consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo, José Luis Gochicoa, ha confirmado al alcalde del municipio, Luis Ignacio Argumosa, que las obras van a ser licitadas “próximamente” para cumplir con el compromiso adquirido recientemente con los vecinos y que estos puedan regresar a sus viviendas antes de finalizar el año, en el transcurso de una reunión que también ha servido para analizar otras necesidades del municipio, como la construcción de una variante y el puente de Ladreo.
Solución al argayo
Según ha detallado el consejero, en octubre ya podrían comenzar los trabajos a los que el Gobierno autonómico destinará 90.000 euros para estabilizar el terreno mediante un procedimiento que se va a realizar en dos fases. Una primera, en la parte baja del terreno, con la instalación de carriles de acero hincados en el terreno y atados con viga de hormigón para que, una vez finalizada, pueda ejercer como pantalla y evitar cualquier tipo de deslizamiento.
En la segunda fase se realizará una zanja integrada por grava y geotextiles para facilitar el drenaje y el filtrado del agua interior hacia el río que será realizada por el Ayuntamiento y tendrá un coste aproximado de 50.000. La actuación global rondará una inversión de 140.000 euros.
A su finalización, los propietarios del terreno podrán reconstruir el paisaje y tendrán la garantía de que la medida adoptada evitará cualquier tipo de alteración en el interior de la ladera que pudiera provocar un nuevo deslizamiento.
El alcalde se ha mostrado “muy contento” por el cumplimiento de los plazos para que los vecinos puedan estar “tranquilos” sabiendo que las obras no se van a demorar y podrán regresar a sus casas en la fecha prevista. Por ello, ha agradecido la intervención del Gobierno para “agilizar” los trámites lo máximo posible.

Variante de Los Corrales de Buelna

Ambos también han analizado la construcción de la variante de Los Corrales de Buelna y el puente de Ladreo, proyecto que se dilatará algo más en el tiempo debido a los trámites administrativos que conlleva y en los que intervienen diferentes administraciones como la Confederación Hidrográfica.
En este sentido, Gochicoa ha mostrado el firme compromiso por avanzar en el documento y realizar un estudio informativo en base a los criterios establecidos por Confederación, con el fin de que la obra pueda ser realidad en un futuro.
En base a esta actuación, la Consejería va a desarrollar otras medidas para “disminuir” la incidencia de inundaciones que tiene el municipio de Los Corrales de Buelna. Para ello, se van a tener en cuenta los estudios realizados por el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria que definen “posibles intervenciones” y ha citado, entre ellas, los requecidos de muros, la realización de escolleras o la modificación de la sección haciéndola más natural. “Comenzaremos con el río Besaya por ser el que más afecta a la futura variante”, ha subrayado.  
Por su parte, Luis Ignacio Argumosa ha manifestado que, aunque esta obra es “fundamental” para evitar que el tráfico pesado atraviese el casco urbano, es consciente de que entraña una tramitación más larga y ha mostrado su comprensión porque ve que “se están dando pasos” por avanzar en ella.
Finalmente, ambos han destacado la “buena sintonía” entre ambas administraciones y se han emplazado a futuras reuniones para analizar otras necesidades de Los Corrales de Buelna en materia de saneamiento.

 

La empresa Tragsa se afana estos día en limpiar a fondo el río Los Llares, en Arenas de Iguña, especialmente en su desembocadura con el Besaya, una confluencia que en época de crecidas siempre da más de un susto a los vecinos de la zona. La limpieza ha sido más que bien recibida por el alcalde, Pablo Gómez, uno de los más reivindicativos de Cantabria en cuanto a la necesidad de mantener los cauces de los ríos en buenas condiciones.

En el tablón de anuncios del Ayuntamiento ha colgado las muchas peticiones que ha venido dirigiendo a todos los departamentos estatales para que afronten la limpieza de los cauces "porque entiendo que los vecinos, ante la falta de respuesta, piensen que no lo hago". Pablo Gómez ha enviado a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico varios escritos en los que explica que la vegetación y los cantos rodados obstaculizan laterales e incluso el centro del cauce, con "riesgo", en caso de fuertes lluvias, "de desbordamientos y daños en los pueblos ribereños". También señala que la vegetación reduce el ancho del cauce y las piedras lo elevan, combinación más que peligrosa a la hora de aguantar una crecida. Pero sus constantes reivindicaciones han sido atendidas y en estos días se está acometiendo una limpieza exhaustiva del río Los Llares.

En esta ocasión se ha redactado un estudio técnico sobre la necesidad de actuar en ese cauce y en el río Besaya. Y con ese informe en la mano han comenzado las tareas de retirada de piedras y vegetación en el último tramo del río Los Llares, cerca de su desembocadura con el Besaya, bajo los puentes de la carretera y las vías del tren y a la altura de Las Fraguas. A partir de ahí se irá limpiando el río aguas arriba para que la intervención permita "al menos unos pocos años de tranquilidad", decía el alcalde.

Bien es cierto que el caucel del río Los Llares presenta algunas particularidades que lo convierten, en los meses de lluvias, en un torrente prácticamente irrefrenable que arrastra todo lo que encuentra, causando daños siempre considerables. El cauce es muy ancho y hay zonas que el agua no toca durante buena parte del verano, con lo que crecen todo tipo de plantas a gran velocidad. Por experiencia los vecinos saben que cuando llega la época de lluvias esas piedras y vegetación, árboles incluso, son arrastrados por el fuerte caudal y provocan inundaciones en toda la ribera, desde San Cristóbal a Las Fraguas.

El regidor ponderaba este lunes las labores de limpieza que acomete la empresa Tragsa pero también reconocía que a él le gustaría que se profundizara más, aumentando el fondo del cauce para alargar en el tiempo la solución.

También ha hablado de las piedras que arrastra el río y terminan acumulándose en la zona que ahora se está mejorando, canto rodado que se quiere aprovechar en obras en distintos lugares del municipio. Incluso se está cargando en camiones para levantar una escollera en otro municipio, un aprovechamiento que, por otra parte, reduce el coste de la actuación.

Recién estrenada su tercera legislatura como alcalde, el regionalista Pablo Gómez sigue insistiendo en la importancia de una limpieza adecuada de los cauces de los principales ríos que surcan el municipio para "limitar cuando menos o eliminar en lo posible" el riesgo de inundaciones y "el daño que sufren los vecinos".

Una representación de los afectados por el corrimiento de tierras de San Mateo de Buelna se reunirá este viernes con el delegado del Gobierno, Eduardo Echevarría, para trasladarle su preocupación sobre la falta de soluciones a un problema que cumple esta semana cuatro meses. Sobre la mesa estará la reparación de un terreno agrietado, que los vecinos aseguran que se sigue moviendo, sobre el que se levantan sus casas y la determinación de quién afrontará el pago de esa reparación, cuantificado en unos 250.000 euros.

Pero también se tratará otro de los asuntos que puede estar en manos de la Delegación del Gobierno, agilizar la declaración de Cantabria como zona catastrófica tras el temporal de agua que sacudió buena parte de la región y que dejó en evidencia el corrimiento de tierras en San Mateo. Algo que ya ha pedido el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna ante la propia Delegación del Gobierno.

A Eduardo Echevarría le trasladarán las dos máximas que están defendiendo los vecinos, "implicación y generosidad" para la cobertura de los gastos de la reparación y "claridad" sobre la implicación en las fisuras del terreno de un manantial interior.

Esta semana ya se habían reunido con el alcalde de Arenas de Iguña, Pablo Gómez. Un municipio que alberga a algunas de las nueve familias desalojadas de sus viviendas en el barrio del Calero. Al alcalde le pidieron que intercediera ante la Administración regional para agilizar los informes técnicos y jurídicos que se han solicitado. También le trasladaron su preocupación por la larga espera y le detallaron la situación en la que se encuentran.

Entre tanto los vecinos continúan insistiendo en que la tierra se sigue moviendo en la Peña de San Mateo y alertan que preguntado un ingeniero de minas les ha trasladado que hay que tener en cuenta cualquier cambio que se produzca.

Cambios de los que no tienen constancia en el Ayuntamiento, como explicó este jueves la alcaldesa, Josefina González. Aun así, dijo, "mantenemos un seguimiento constante de la situación de la ladera y para ello hemos encargado la elaboración de otro estudio que confirme o no esos posibles movimientos".

Recordó que los informes que se manejan hasta el momento apuntan a la estabilidad de la tierra de la Peña de San Mateo "pero de todas formas un geólogo comprobará la situación actual, una segunda opinión que forma parte de nuestros esfuerzos por llegar a una solución buena para todas las partes cuanto antes, un camino en el que no hemos dejado de trabajar en ningún momento, poniendo siempre los pies en el suelo".

Las caras de los reunidos ayer en las antiguas escuelas de San Mateo de Buelna lo decían todo. Los afectados por el corrimiento de tierras de la ladera sobre la que se levanta el barrio del Calero habían convocado una asamblea informativa y los vecinos volvieron a responder con una asistencia masiva. Era la tercera y nada tenía que ver con las dos anteriores. Lejos de las tensiones de las dos primeras, acuciados por una situación que les desbordaba, en esta se respiraba tranquilidad, la que da celebrar la llegada de una solución a todos sus problemas que, ellos mismos reconocen, llevaban esperando meses, desde finales de enero, cuando una tormenta descomunal truncó sus vidas. Fue una asamblea que sirvió para explicar la doble solución, técnica y jurídica, puesta sobre la mesa por el Gobierno regional, y también para mostrar su agradecimiento a cuantos han hecho posible llegar a ese punto de tranquilidad.

También se aclaró que la reivindicación no ha terminado y que seguirán manteniendo contactos con el nuevo gobierno municipal para acelerar la ejecución de esa solución. Para ello solicitarán desde este mismo viernes nuevas reuniones, que quieren extender a todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna.

Allí estaban representadas las nueve familias que aún viven en casas alquiladas o con sus familias y amigos. Han pasado de temer que el regreso a sus hogares sería un imposible a marcar los días que quedan en el calendario para la vuelta a sus casas.

Allí estaban también representados los propietarios de los terrenos, aliviados tras un mes en el que han tenido el agua al cuello, ahogados por una factura que tenía nombre y apellidos, 250.000 euros para reparar las grietas de la ladera. El aire llega por fin a sus pulmones y pueden respirar tranquilos, desahogando las penas que les tenían angustiados.

Allí estaban las familias que al poco del desalojo pudieron volver a sus casas del Calero, con más miedo que vergüenza, como siempre han reconocido. Decía Ana Quevedo que aún tendrá que pasar un tiempo hasta que el miedo se aleje del todo. "Tantas tensiones acumuladas con tantas informaciones contradictorias no se va pronto pero ahora ya estamos más contentos y tranquilos".

Han demostrado ser pacientes, con tanta campaña electoral por medio, y ahora saben que aún tendrán que serlo durante unos días, hasta que los gobiernos regional y local se pongan en marcha y agilicen las soluciones propuestas el pasado 14 de junio, un remedio a largo plazo que esperan se ejecute en el menor tiempo posible.

En las antiguas escuelas de San Mateo los portavoces de los afectados trasladaron a los vecinos las explicaciones dadas desde la Consejería de Obras Públicas y la de Presidencia el pasado viernes. Incidieron en el informe jurídico realizado por la Dirección General de la Administración Local, que dejaba claro que los costes de las obras a realizar para subsanar el corrimiento de tierras serían asumidos por la Administración, "ya que excedían el deber de conservación que los propietarios de los terrenos tienen sobre ellos". También pusieron el punto de mira en las actuaciones a realizar en los terrenos. En la primera fase, se realizara la instalación de carriles de acero hincados en el terreno. En la segunda fase, se llevará a efecto una zanja integrada por grava y geotextiles para facilitar el drenaje y el filtrado del agua interior hacia el rio. El plazo de ejecución de las obras será de dos meses, pudiendo comenzar las mismas en torno al mes de noviembre, con lo que todos, sin poder evitarlo, han puesto el punto de mira en las próximas navidades. Un posible regalo de Reyes Magos si todo va bien.

Casi cinco meses de larga espera

No podía faltar un resumen de lo sucedido según su punto de vista, unos acontecimientos que se desataron el 26 de enero cuando se produjo un corrimiento de tierras en el pueblo de San Mateo que entonces obligó a desalojar a 12 familias. Los vecinos recuerdan que en ese momento empezaron a movilizarse para solicitar una pronta solución y poder volver con seguridad a sus casas, pero tuvieron que esperar hasta el 12 de abril, día en que el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna presentó los resultados de un informe técnico que explicaba las posibles causas del corrimiento y trazaba un plan de actuación en los terrenos afectados para solucionar el problema.

En un primer momento, los afectados afirman que recogieron con agrado la solución aportada por el Ayuntamiento, sentimiento "que en pocos días se fue tornando en sorpresa y desagrado debido a las contradicciones encontradas en el informe y al intento del Consistorio de  repercutir el coste de las obras, unos 250.000 euros, en los propietarios de los terrenos afectados".

Desde ese momento, los afectados comenzaron una nueva etapa de su lucha reuniéndose  con diversos representantes de la Administración local y regional, presentando ante la Delegación del Gobierno más de 6.000 firmas y denunciando ante los medios de comunicación su situación. "Todo ello para intentar que se llegara al fondo de las verdaderas causas que provocaron el argayo, así como, para conseguir una vuelta segura de las familias desalojadas sin repercutir el coste de las obras en los dueños de los terrenos". Aseguran que gracias a esa presión social, el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna solicitó a principios de mayo un informe jurídico a la Dirección General de Administración Local para profundizar en las opciones jurídicas que existían para poder financiar desde la Administración la obra del argayo. Un informe que a la postre ha sido determinante, al abrir la puerta a una intervención pública en la Peña de San Mateo.

Agradecimientos

Los afectados dieron las gracias por todo el apoyo recibido por parte de los vecinos del pueblo, de la comarca y de toda la región, "que se han volcado en el apoyo diario y en la recogida de firmas". Además, agradecieron "la empatía, buen hacer y compromiso" mostrado por los titulares de las Consejerías de Obras Públicas y Presidencia, así como de la Delegación del Gobierno. Trasladan también su agradecimiento a otros representantes de la Administración, como el director general de la Administración Local, el de Obras Públicas y a los alcaldes de San Felices de Buelna, Arenas de Iguña y Anievas.

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha adjudicado a la empresa Tragsa la limpieza del río Besaya, trabajos iniciados en tramos de Las Caldas y que ahora se desarrollan en Somahoz, además de otros puntos del río a su paso por Los Corrales de Buelna.

El alcalde, Luis Ignacio Argumosa, ha explicado que desde el Ayuntamiento se han solicitado los permisos necesarios para acometer la limpieza de los cauces de los ríos que transitan por el casco urbano, desde el Redondo en San Andrés al Rebujas en San Mateo, el Mortera en Coo y el Muriago en Los Corrales de Buelna.

Todos los grupos políticos de la Corporación de Los Corrales de Buelna has mostrado su acuerdo en que el estado de los ríos de cara a la época de lluvias es una de las máximas preocupaciones tanto del Consistorio como de los vecinos. En lo que no están todos de acuerdo es en cómo afrontar ese problema. Así quedó patente en una moción presentada por VOX en la última sesión plenaria, moción en la que instaba a mantener conversaciones "fluidas" con la administración para adecuar los cauces y evitar posibles daños de futuras inundaciones.

El gobierno del PRC-PP explicó en la contestación a esa moción que desde el inicio de la legislatura se han mantenido ya encuentros con la Confederación Hidrográfica y el Gobierno regional para adelantar las actuaciones necesarias de limpieza de ríos y el mantenimiento de cauces en las mejoras condiciones posibles. Con lo que "instarnos a hacer lo que ya estamos haciendo, no ha lugar", coincidieron el portavoz regionalista, Javier Conde, y el popular, Julio Arranz, avalando las posturas de ambos grupos. Tampoco el PSOE apoyó la moción, coincidiendo el portavoz, Diego Benito, en la magnitud del problema, pero no en el desarrollo de la moción. El único apoyo que encontró a su propuesta VOX vino de IU. La concejala Elsa Salas aseguró que si lo que se pretendía era buscar soluciones a ese problema, no podía estás más que de acuerdo.

En el inicio del debate, José Joaquín Bengochea, concejal de VOX, planteó abordar las obras necesarias para evitar las inundaciones siguiendo las recomendaciones de la CHC, algo que conllevaría cuatro beneficios. El primero, evitar o minimizar las inundaciones con los daños que ello conlleva al erario público y a negocios y particulares; en segundo lugar, liberar "muchos metros cuadrados de suelo" en las dos márgenes de los ríos; en tercer lugar, posibilitar la ampliación del polígono industrial; y en cuarto lugar, rebajar el coste de los seguros. Para ello propuso "instar al gobierno municipal al establecimiento de conversaciones y comunicaciones fluidas y continuas con la CHC y el Gobierno de Cantabria para abordar las obras necesarias, de manera progresiva, en todos los cauces fluviales del municipio (canalización, limpieza y dragado), que imposibiliten la práctica de nuevos destrozos derivados del desbordamiento de los ríos".

Diego Benito recordó que ya en la legislatura anterior ya había solicitado un informe del Instituto Hidrológico sobre zonas inundables y las medidas a adoptar, recomendando que las futuras actuaciones se apoyaran en ese informe. Criticó el que "hablar libremente de canalizaciones, drenajes y dragados, incluso atisbar un posible crecimiento del polígono por una posible canalización y poder construir en una zona inundable no encaja tal y como está planteada en la moción". Reiteró su apoyo a las gestiones en ese sentido pero insistió que tal y como estaba planteada la moción no podía apoyarla, "porque no creemos que sea la solución".

El concejal de Obras y Urbanismo y portavoz popular, Julio Arranz, coincidió con el concejal de VOX en que "las grandes avenidas de agua son uno de los principales problemas que tiñen el futuro de nuestros vecinos" y por eso, dijo, esa cuestión ha protagonizado "nuestras primeras actuaciones y ha sido tema principal en conversaciones con distintos interlocutores de varias administraciones". Aseguró que "continuaremos haciéndolo con quien sea necesario para tranquilidad de nuestros vecinos, por lo votaremos en contra, porque ya se están dando esos pasos".

Conde incidió en destacar los encuentros ya realizados, y añadió que "se trabaja en ese tema de manera denodada, por lo que ahondar en algo que ya se hace nos parece que no ha lugar". El alcalde, Luis Ignacio Argumosa (PRC), insistió en que "en realidad, votemos lo que votemos, todos queremos lo mismo, lo mejor para nuestros vecinos, pero lo que se pide en la moción ya lo estamos haciendo y seguiremos haciéndolo".

Sabiendo que su moción sería rechazada, Bengochea recordó que las últimas riadas fueron en enero y que los ríos seguían llenos de madera muerta y basura. Argumosa le explicó que la Confederación Hidrográfica ya había iniciado la limpieza del río Besaya en Las Caldas y en Somahoz y que en cuanto se adjudicaran las obras también se iniciaría la limpieza de los afluentes del Besaya por parte del Ayuntamiento.

El debate terminó invitando el alcalde a todos los portavoces a estudiar juntos el informe del Instituto de Hidráulica sobre la inundabilidad del valle de Buelna y las posibles medidas a adoptar.

La Concejalía de Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna ha decidido asumir la reparación de las tuberías que están provocando grandes acumulaciones de agua en la finca de Santa María, agua que termina inundando la céntrica colonia de Santa Margarita y la Avenida Primero de Mayo. El mal estado de esa conducción hace que el agua que baja de los montes desborde la arqueta de entrada, caudal que termina entrando en la finca Santa María, anegándola completamente. La ligera pendiente hacia la urbanización próxima lleva el agua a los garajes, con el consiguiente daño al centenar de vecinos de esa colonia.

El concejal del área, Serviliano González, explicó que se había solicitado al Ministerio de Fomento la revisión de esas tuberías, colocadas dentro del proyecto de construcción de la Autovía de la Meseta, pero la falta de respuesta y los daños que están provocando esas inundaciones han llevado al Ayuntamiento a tomar cartas en el asunto de forma definitiva.

El primer paso ha sido ponerse en contacto con los dueños de la finca para pedir el permiso necesario para levantar las tuberías, revisar las actuales y, posiblemente, colocar nuevas conducciones de mayor diámetro. La intención es meter un ratón desatascador que permita limpiar el interior del paso del agua y comprobar dónde están las piedras que dificultan aún más el paso del agua. Y es que parece que en su día no se colocaron rejillas de entrada a esas tuberías y las piedras arrastradas por las riadas de los últimos tiempos han colapsado el paso del agua.

González recordó que son muchas las cuestiones que se han unido para que el agua termine inundando la urbanización. El origen está en la sobras de la Autovía de la Meseta, que obligaron a cambiar las tuberías que recogían las aguas de los manantiales de la zona oeste del valle de Buelna. Fomento instaló esas tuberías que desde el primer momento se demostró que no tenían el diámetro suficiente. A partir de ahí, las riadas sufridas en los últimos años han llevado piedras y distinto material al interior de esa conducción, con lo que en días de lluvia prácticamente todo el agua termina en la finca donde se pensó construir la bolera cubierta de Los Corrales de Buelna. Y esa es otra de las razones que influyen en que el agua termine en las calles y urbanizaciones próximas. Los movimientos de tierra que se hicieron en los prolegómenos de una obra que no llegó a fraguar hicieron que se rebajara el nivel de tierra en el lado de la finca paralelo a la Avenida Primero de Mayo, ayudando a que el agua salga por ese lado.

El año pasado se ejecutó una solución, convirtiendo el tramo de aceras que pasa por ese lugar en un gran aliviadero para llevar el agua al río Muriago. Pero si las lluvias son intensas y no se puede aplicar el sistema de levantar las aceras a tiempo, el agua sigue llegando a los garajes de Santa Margarita. Así que para que no se repita lo que ya ha sucedido a finales del pasado año el Ayuntamiento reformará las tuberías, evitando el origen de esas inundaciones.

El gobierno de Los Corrales ha supervisado las obras de reconstrucción de la escollera levantada en el cauce del río Mortera entre el puente de la carretera Nacional 611 y el barrio del Coiño, una pared de piedra que se había llevado el río durante el temporal del pasado martes. Es una zona en la que llueve sobre mojado, porque ya el temporal de enero se llevó buena parte de las paredes laterales. En primavera se volvieron a levantar con una subvención de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional superior a los 100.000 euros.

Es una escollera sobre las dos márgenes del río, la de la derecha con una longitud de 265 metros y la de la margen izquierda de 70 metros. El muro tiene una altura media de dos metros y medio y solo se hormigonó la cimentación. La concejala del área de Medio Ambiente, Isabel Fernández Quijano, defendió en su visita a las obras, estudiar la posibilidad de hormigonar una mayor parte de esa escollera.

Estuvo acompañada por el concejal de Obras y Urbanismo, Julio Arranz, quien recordó la importancia de esas obras para evitar inundaciones en el barrio del Coiño.

 

(En el reproductor, Tomás Gutiérrez, jefe de Policía de Los Corrales, hace un resumen de la situación hoy lunes 28 a las 09,00 horas).

Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna siguen pendientes de la evolución del argayo que amenaza a las viviendas del barrio de El Calero, en San Mateo, aunque sin poder tomar medidas de ningún tipo mientras persistan las fuertes lluvias, como explicaba a primera hora la alcaldesa, Josefina González. Algunos vecinos han solicitado volver a sus casas pero el Ayuntamiento ha dejado claro que no puede ser, porque "la situación es realmente grave", dijo la alcaldesa.

San Mateo

A primera hora del domingo el Servicio de Emergencias del 112 decretó la evacuación de 11 vecinos de un barrio amenazado por una gran fractura de la ladera que nace en ese barrio, alertando desde el gobierno local de que se tardarán días en saber con certeza la gravedad de ese corrimiento de tierras. "Entendemos el nerviosismo de los vecinos por lo que pueda pasar, como no, pero no podemos permitir que regresen a sus casas mientras el riesgo esté ahí", dijo. "Ahora mismo, en las condiciones en las que está el terreno, no podemos meter maquinaria, es un terreno muy arcilloso y solo podemos esperar que el suelo aguante".

Presa

Pero la situación es tan preocupante que ahora la inquietud se centra en otras cien familias, las que dependen de una empresa afectada directamente por el temporal, Trefilerías Quijano. La riada del jueves se llevó por delante la histórica presa de Somahoz, construida hace décadas para abastecer de agua una factoría que energéticamente depende de ese suministro. La alcaldesa habló a primera hora con sus responsables para conocer la situación "y no es tranquilizadora". La empresa, explicó González, está en contacto con la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para hallar cuanto antes una solución a "una situación que está afectando muy seriamente a la producción, con lo que están haciendo todo lo posible en tiempo récord para paliar ese problema y no tener que parar".

"Es tan grave lo que está pasando en general que hay soluciones que no son de hoy para mañana debido al enorme calado que pueden tener", apuntó la alcaldesa, para terminar asegurando que se están preparando para el temporal anunciado para esta semana "dentro de las posibilidades de un Ayuntamiento que cuenta con un equipo humano excepcional, desde la Policía Local a la Guardia Civil, los operarios municipales, Protección Civil y personas que nos han ofrecido su ayuda, además de la Guardia Civil y el respiro que supuso la presencia de la UME". "Estamos haciendo todo lo humanamente posible, pero hay cosas que tendrán que esperar ante las prioridades que nos vamos marcando y el tiempo que nos anuncian para esta semana".

La crecida del río Besaya ha obligado a cortar algunas vías secundarias en Los Corrales de Buelna, como la carretera a Las Caldas de Besaya, algunos caminos en Barros y el carril-bici que atraviesa el norte del valle.

La Policía Local de Los Corrales y Protección Civil han tenido que comprobar si un vehículo arrastrado por el río en San Mateo tenía algún ocupante. No había nadie, el conductor informó al poco tiempo del accidente, anunciando que puso salir del coche sin problemas.

En Arenas de Iguña el río Besaya amenazaba con inundar la carretera Nacional 611 en la Media Hoz, a la altura de la conocida como curva del Manco, donde la Guardia Civil está haciendo frecuentes paradas para controlar la altura del agua.

De momento el Besaya está anegando las mieses de Arenas de Iguña y uno de sus afluentes, Los Llares, ya está afectando a establos y viviendas arrastrando a su paso troncos y piedras de gran tamaño. Pedredo y Las Fraguas están pagando ya las consecuencias de la crecida del río y los muchos arroyos que con gran fuerza bajan de las laderas.

En el valle de Buelna el Besaya deja claras sus intenciones especialmente en Somahoz, donde el agua está a punto de anegar el aparcamiento junto a las pistas polideportivas. También se han notado los estragos de afluentes como el Tejas, en la recta de la Agüera de San Felices o el Muriago en Barros, donde ya está colapsando toda la mies al otro lado del camino del Tubo. Camino a Las Caldas el Besaya ha obligado ya a cortar el carril bici que une el valle con la costa.

Las aguas que bajan de Orza han inundado completamente las vías del parque de La Haye, donde han tenido que intervenir los bomberos, lo mismo que en garajes y viviendas de Los Corrales de Buelna.

En Santa Cruz de Iguña, en Molledo, las miradas están puestas también en el río Besaya, que ha alcanzado ya su nivel máximo y amenaza a las casas bajas de la localidad.

También Protección Civil está trabajando para evitar los problemas que el agua está causando, a la espera de que la situación mejore para que los daños no sean mayores.

Balance a primera hora de la tarde

El río Besaya amenaza ya con inundar la carretera Nacional 611 en la Media Hoz, a la altura de la conocida como curva del Manco, donde la Guardia Civil está haciendo frecuentes paradas para controlar la altura del agua.

De momento el Besaya está anegando las mieses de Arenas de Iguña y uno de sus afluentes, Los Llares, ya está afectando a establos y viviendas arrastrando a su paso troncos y piedras de gran tamaño. Pedredo y Las Fraguas están pagando ya las consecuencias de la crecida del río y los muchos arroyos que con gran fuerza bajan de las laderas.

En el valle de Buelna el Besaya deja claras sus intenciones especialmente en Somahoz, donde el agua está a punto de anegar el aparcamiento junto a las pistas polideportivas. También se han notado los estragos de afluentes como el Tejas, en la recta de la Agüera de San Felices o el Muriago en Barros, donde ya está colapsando toda la mies al otro lado del camino del Tubo. Camino a Las Caldas el Besaya ha obligado ya a cortar el carril bici que une el valle con la costa.

La Policía Local de Los Corrales y Protección Civil han tenido que comprobar si el vehículo arrastrado por el río en San Mateo tenía algún ocupante. No había nadie, el conductor informó al poco tiempo del accidente.

Las aguas que bajan de Orza han inundado completamente las vías del parque de La Haye, donde han tenido que intervenir los bomberos, lo mismo que en garajes y viviendas de Los Corrales de Buelna.

También Protección Civil está trabajando para evitar los problemas que el agua está causando, a la espera de que la situación mejore para que los daños no sean mayores.

Balance a primera hora

El río Besaya amenaza ya con desbordarse en los valles de Iguña y Anievas, con especial mención en Arenas de Iguña, donde la Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha señalado ya alerta máxima. En el valle de Buelna el Besaya deja claras sus intenciones especialmente en Somahoz, donde el agua está a punto de anegar el aparcamiento junto a las pistas polideportivas. También se han notado los estragos de afluentes como el Tejas, en la recta de la Agüera o el Muriago en Barros, donde ya está colapsando toda la mies al otro lado del camino del Tubo.

Las aguas que bajan de Orza han inundado completamente las vías del parque de La Haye, donde han tenido que intervenir los bomberos, lo mismo que para retirar una antena en un edificio anexo a la plaza de Rivero.

Según la Oficina de Comunicación de Emergencias Cantabria 112 la abundante lluvia caída en las últimas horas provocó daños en infraestructuras, fundamentalmente en la cuenca del Besaya, con una vivienda y dos garajes inundados en Los Corrales de Buelna, y un tercer estacionamiento afectado en Torrelavaga.

El río Pas, a su paso por Puente Viesgo, se encuentra en alerta roja por desbordamiento debido a la intensa lluvia caída durante las últimas horas. El mapa de la Confederación Hidrográfica también advierte del Pas a su paso por Carandía.

En Castro Urdiales ya se ha activado el Platercant por riesgo de inundaciones y control de ríos. Anoche, una balsa de agua obligó a cortar al tráfico rodado la carretera a la altura de la gasolinera de Brazomar.

Para el domingo, todo igual

Los fenómenos meteorológicos adversos continúan este domingo en Cantabria con alerta roja por nieve en Liébana, el nivel naranja en el resto del interior de la región, y avisos amarillos por lluvia en la misma zona, y por costeros en el litoral, por lo que se solicita a la población que extreme la precaución en cualquier tipo de actividad.

Liébana estará hasta las 15.00 horas en alerta roja (riesgo extremo) por nevadas, que podrán propiciar acumulaciones superiores a 40 centímetros. Además, continúa activo el nivel de riesgo naranja (riesgo importante) en diversas zonas de Cantabria.

El aviso rojo por nevadas en Liébana dará paso al nivel amarillo de riesgo entre las 15.00 horas y la medianoche. En este intervalo horario se espera una acumulación de nieve de 15 centímetros y una cota que oscilará entre los 500 y los 800 metros.

En la Cantabria del Ebro la cota se situará entre los 500-800 metros, con aviso naranja activo hasta la medianoche, alcanzando espesores de 20 centímetros. Similar situación está prevista para el centro y el Valle de Villaverde, pero con acumulaciones de nieve que podrán alcanzar los siete centímetros.

La lluvia mantendrá en alerta a la población de toda la comarca central en las próximas horas. Por este último fenómeno Aemet ha activado el aviso amarillo por acumulación de precipitaciones de hasta 40 mm en 12 horas, en una franja horaria que se extiende entre las 18 horas y la medianoche.

(Declaraciones de Iván González a Radio Valle de Buelna).

Hace dos meses, el 27 de enero, en pleno temporal de lluvia, los servicios de emergencia desalojaron una decena de viviendas del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, ante el riesgo de que el corrimiento de la ladera sobre la que levantaron sus viviendas sepultara buena parte de la barriada. Dos meses después algunos vecinos siguen alojados en precario en casas de amigos o familiares a la espera de una solución que no acaba de llegar. Lo cierto es que desde el Ayuntamiento les han explicado que será cuestión de días el recibir el informe técnico que pondrá sobre la mesa una posible solución. Ayer mismo la alcaldesa, Josefina González, ratificó que "somos los más interesados en conocer el informe y aplicar la mejor solución para todos, pero hasta ese momento primará garantizar la seguridad de las personas".

Para los vecinos el tiempo transcurrido ya se ha hecho demasiado largo. Esta semana todos ponían su mirada en la primera casa desalojada en la parte alta del barrio. Iván González entraba en su vivienda con las maletas que hizo a finales de enero para irse a su casa en Palencia. Tiene una grave lesión medular y su tetraplejia le obliga a moverse en silla de ruedas, con las exigencias que eso conlleva. Cuando comunicaron a su familia que tenían que abandonar la casa se fueron a la vivienda que tienen en Bahillo, un pueblo enclavado en el interior de Palencia, a 150 kilómetros de Los Corrales. En principio iba a ser provisional, así que no solicitaron ningún tipo de ayuda. Pero el tiempo ha pasado y dos meses yendo y viniendo al médico, a por recetas, a reuniones o coger enseres, ha sido demasiado.

Este martes decidió volver a su casa. Tras dos meses sin apenas lluvia el terreno estaba seco y, poniendo por delante su seguridad y la de su familia, tomó la determinación de regresar al Calero a expensas de que volvieran las lluvias y dejar de nuevo la vivienda.

Con esa intención volvió a hacer la maleta, esta vez para retornar a su hogar. Por deferencia llamó al Ayuntamiento y comunicó su intención, dejando claro que era bajo su responsabilidad. Incluso que firmaría los papeles que fueran precisos para atestiguar que era decisión suya y que eximía al Ayuntamiento de cualquier culpa. Pero no pudo ser. Al poco tiempo de entrar en su casa la Policía Local le explicó que no era posible y que tendría que esperar a que se autorizara oficialmente la reapertura de las viviendas afectadas.

No pudo evitar las lágrimas. No es hombre al que le gusten los enfrentamientos ni el protagonismo, así que acató la orden policial y volvió a hacer el petate. Pero esta vez lo hizo reclamando una solución a su situación, la misma que habían solicitado otros vecinos, algunos realojados en las viviendas de protección de Arenas de Iguña. Fuere donde fuere, necesita una vivienda adaptada cercana a San Mateo, para "intentar recuperar en la medida de lo posible mi vida", una vida que se ha llevado por delante el día a día del resto de su familia.

No es el único que reclama una solución. La generosidad de amigos y familiares a la hora de acoger a los vecinos desalojados sique intacta pero el paso del tiempo pesa en los inquilinos, que entienden que su situación la están pagando además las personas que amablemente les han acogido. Se hace duro, lo reconocen, estar fuera de casa y ocupar la de otras personas sin saber cuándo terminará el calvario particular de una decena de personas. Algunos ya empiezan a sentir la culpabilidad de no poder abandonar esa hospitalidad por no tener dónde ir.

José Manuel Ceballos Gutiérrez fue desalojado y luego se le permitió volver a su vivienda, donde alojó a sus padres, vecinos del Calero también. "Estamos como el primer día o peor, sin soluciones ni expectativas a corto plazo".

También hay otras quejas más concretas. Los vecinos que están alojados en Arenas de Iguña tienen que pagar facturas por duplicado, las de las viviendas de acogida y las suyas propias, y se preguntan hasta cuándo. Es la cuestión más repetida estos días. Hasta cuándo. Porque el calendario se ha vuelto una de las estampas a mirar cada día, marcando en rojo cada número que pasa. Y en esa mirada diaria, el 27 no pasa desapercibido. Dos meses es demasiado, aunque reconocen que no se ven de vuelta a sus casas ni este verano, ni este año. Porque, y siguen con las preguntas: cuándo va a llegar por fin el informe técnico, anunciado ya hace dos semanas; cuánto tiempo tardará, a partir de ese informe, en acordarse la mejor solución posible a largo plazo; y, a partir de ahí, cuándo se podrá ejecutar esa solución y cómo se pagará. Preguntas en precampaña electoral que esperan que tengan respuestas concretas sea cual sea el resultado de los próximos comicios, algo que tampoco se quitan de la cabeza, pensando que la cita electoral retrasará la respuesta a esas preguntas y, más grave, la solución final.

Los vecinos de San Mateo han decidido pedir explicaciones al Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna sobre la situación del barrio del Calero tras dos meses del desalojo de una decena de viviendas ante el riesgo de que el corrimiento de tierras en la ladera sobre la que se levantan esas casas afecte a buena parte de la barriada. Esta semana han celebrado una reunión informativa en la que 80 personas escucharon las explicaciones del portavoz de los afectados, Sergio Martínez. La queja principal de los afectados es la falta de información sobre los pasos que se están dando y sobre una posible solución que sigue dependiendo de un informe técnico que no llega. "No hemos recibido aún una respuesta desde el Ayuntamiento y como es lógico la preocupación está ahí". "El tiempo nos ha dado un respiro y cierta tranquilidad pero las lluvias volverán y queremos saber a qué atenernos".

Sobre ese informe ha hablado la alcaldesa, Josefina González. En la mañana del martes ha llamado de nuevo al gabinete de ingeniería que se encarga de ese informe y le han asegurado que la semana que viene lo tendrá sobre su mesa. A partir de ahí se podrán tomar las decisiones oportunas, aseguró. También explicó que la tardanza en recibir ese informe se debe en buena medida a que los daños del temporal de agua de finales de enero han sobrecargado de trabajo a los técnicos y aseguró que los pasos que se han ido dando desde el Ayuntamiento han ido todo lo rápido que ha sido posible. Incidió la alcaldesa en que "hemos recibido en todo momento a los afectados, han tenido las puertas abiertas de esta Alcaldía para cualquier duda o preocupación, una preocupación que compartimos y por eso prima la seguridad de las personas a cualquier otra consideración, lo que no quita para que solicitemos a los técnicos que agilicen el informe sobre la situación de la Peña de San Mateo".

En ese asunto los vecinos también muestran sus dudas. Se está trabajando ya en muchos argayos provocados por el temporal "pero de nuestra situación no se sabe nada, y esto ya es un tema lo suficientemente serio como para que la respuesta sea igual de seria". Por eso los vecinos del Calero han pedido el apoyo del resto del pueblo de San Mateo en lo que será su primera movilización, la presencia en la última sesión plenaria ordinaria de la legislatura en Los Corrales de Buelna. No quieren hacer ruido pero si ser "visibles" y pedir respuestas a los grupos políticos "sobre esta situación más que delicada". Temen la presencia cercana de las campañas electorales y por eso no descartan otro tipo de manifestaciones si la solución que esperan, saber cuándo podrán volver a sus casas, no llega en un plazo breve de tiempo.

Los vecinos de San Mateo de Buelna desalojados de sus viviendas del barrio del Calero en enero han empezado ya a volver a sus hogares, 11 meses después de que tuvieran que dejar sus casas ante la peligrosidad que representaba el corrimiento de tierras de la ladera sobre la que se levanta ese barrio. La fuerte tormenta de finales de enero abrió grietas de gran tamaño en ese terreno, amenazando con sepultar las propiedades de una decena de familias que hasta ahora han tenido que realojarse en casas de familiares, de amigos o en las puestas a su disposición por el Gobierno de Cantabria en Arenas de Iguña. Había tantas ganas de regresar que apenas 10 minutos después de que el alcalde de Los Corrales de Buelna, Luis Ignacio Argumosa Abascal, comunicara la recepción de las obras ejecutadas en ese terreno y la posibilidad de volver a ocupar las viviendas, José Manuel Ceballos, Mercedes Gutiérrez y Soledad Ceballos ya estaban sacando de los maleteros de los vehículos propios o de familiares sus pertenencias. De hecho, José Manuel y Mercedes tenían previsto pasar la noche ya en su casa. Con la ayuda de sus hijos empezaron a meter enseres y encendieron la calefacción. Las nietas habían preparado incluso un pequeño árbol de Navidad, porque todos estaban convencidos de que se cumplirían los plazos adelantados hace un mes por Gobierno regional y Ayuntamiento y que podrían pasar las fiestas en sus hogares, como así será.

"Ya era hora, la espera se nos ha hecho muy larga", decía José Manuel, un hombre que cada día cogía su coche en Arenas de Iguña y se acercaba al barrio, "a ver cómo estaba". Especialmente en el último mes, durante las obras. Sorprendía ver su maletero lleno de cajas: "en realidad llevamos dos días bajando cosas y poco a poco nos hemos ido recolocando, desde que el Ayuntamiento nos dijo que se habían terminado las obras y podíamos ir trayendo nuestras pertenencias", explicó. Su mujer, Mercedes, irradiaba felicidad: "han sido muchas lágrimas, pero ahora ya miramos hacia delante, estamos muy contentos mi Pepín y yo". Todo bajo la atenta mirada de sus hijos, vecinos del mismo barrio, encantados, como sus hijas, con el regreso de los abuelos. La casa estaba ya caldeada y todo empezaba a ser como antes.

Les echaba una mano Solita, a la vez que preparaba también su vuelta a casa, a pocos metros de la de José Manuel y Mercedes. "Yo hoy todavía no dormiré aquí, pero pronto". Lo importante, decía, "es la tranquilidad de saber que podemos volver a casa sin miedos". En eso coincidían todos. En eso y en preparar una fiesta para recuperar la vida en el barrio.

Sobre las 11.30 de la mañana el alcalde había ratificado la recepción de las últimas obras, las de drenaje del agua de esa ladera. Agradeció el compromiso del Gobierno regional, el esfuerzo de las empresas y la paciencia de los vecinos, y habló del cumplimiento de los plazos y de su promesa con los habitantes del Calero, el regreso a casa por Navidad.

Explicó que hace dos días ya se habían recepcionado las obras de asentamiento del terreno mediante la hinca de carriles, momento en el que se comunicó a los vecinos que podían iniciar el viaje de vuelta, al menos de sus enseres. Reconoció que "había cierta inquietud respecto a las obras de drenaje porque no se veían, pero al final se ha hecho una buena obra y con estas actuaciones los vecinos puedan volver a sus casas con toda seguridad". A los vecinos les anunció que la intención del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, es visitar la zona, si puede ser esta misma semana.

Joaquín Diez Gutiérrez, ingeniero de Gesvicán, fue el encargado de explicar ese drenaje del terreno. Lo que se ha ejecutado en la última fase es, dijo, una zanja de tres metros a tres metros y medio de profundidad para recoger todas las aguas en la parte superior de la ladera. De tal forma que se van conduciendo hacia un camino de acceso en el que se ha habilitado una recogida de aguas con salida mediante tubería para descender por una cuneta de hormigón hasta el río que pasa por el barrio de la Pesquera y el Calero. Recoge agua cuando llueve y el nivel freático está alto. Si no hay gran cantidad de agua, se filtra a más profundidad y puede aflorar en algunos puntos a media ladera, sin mayor importancia, dijo. Terminó asegurando que "las obras están terminadas según los proyectos redactados y en principio, al parecer del Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento, los vecinos pueden volver a casa porque las obras se han ejecutado correctamente".

Los vecinos del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, esperan volver a sus casas por Navidad. Si no surge ningún inconveniente en la elaboración del proyecto o durante el procedimiento administrativo, la solución al corrimiento de tierras que pende sobre sus viviendas estará ejecutada en poco más de seis meses.

Una treintena de vecinos esperaban ansiosos este viernes las explicaciones del técnico que ha elaborado el informe de situación de una ladera agrietada por el temporal de finales de enero, fuertes lluvias que abrieron grandes hendiduras que alertaron de un corrimiento de tierras que amenazaba al barrio. Dos meses y medio después nueve familias aún siguen fuera de sus casas y otras dos están dentro pero con el miedo en el cuerpo cada vez que llueve. Todos esperaban en el salón de plenos del Ayuntamiento corraliego las explicaciones de la alcaldesa, Josefina González, y el ingeniero Carlos Liaño, de Ingenia Oficina de Ingeniería y Arquitectura.

Liaño explicó que el causante del problema en la Peña de San Mateo se sitúa entre cinco y seis metros bajo tierra, en una capa que no deja pasar el agua, lo que provoca el deslizamiento de la tierra por encima, una cuestión agravada por el temporal de enero pero que tiene como añadido la presencia de un manantial que aporta agua durante todo el año. Así las cosas, la solución que se propone es canalizar una salida a distintos niveles para el agua que se acumula en esa peña y reforzar el terreno para dar una solución a largo plazo que permita que los vecinos puedan volver a sus casas con total tranquilidad.

«Eso es lo que hay que hacer, ahora tenemos que saber cómo hacerlo», dijo la alcaldesa. Explicó que el primer paso será elaborar el proyecto que determine cómo ejecutar la obra. De forma paralela se deberá notificar al propietario o propietarios de las parcelas afectadas, todas privadas, las actuaciones a acometer. Otro de los pasos a dar será pedir permiso a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para que el agua desaguada se canalice hacia el río. Una vez que se tenga el proyecto se licitará, a la espera de que haya empresas interesadas en esa obra. Adjudicado el proyecto, la ejecución se calcula que se extenderá durante un mes o un mes y medio. En total, si todo va bien, entre notificaciones, anuncios, plazos de alegaciones, licitación del proyecto, adjudicación a una empresa y ejecución de la obra, transcurrirán entre seis y ocho meses, con lo que posiblemente antes de las próximas navidades el Calero recuperará a todos sus vecinos.

En cuanto a la valoración de esa obra, en un principio se calcula que podría suponer una inversión mínima de unos 250.000 euros.

La alcaldesa explicó durante la reunión que «he llamado ya a todas las puertas de la administración nacional y regional para afrontar la financiación de ese proyecto, y espero que la respuesta sea positiva». «No hay consejero ni director general que no me haya recibido con los brazos abiertos para encontrar cuanto antes una solución a esa financiación», dijo.

Por último, Josefina González se reunió con todas las familias afectadas por el desalojo para saber en qué situación estaban y si alguna de ellas necesitaba un nuevo realojo o ampliar el alquiler de las viviendas que están ocupando desde la salida forzada de sus viviendas.

Búsqueda de viviendas

Uno de los que necesitará una vivienda es Iván González Palacios, que sufre una grave lesión medular que le obliga a moverse en silla de ruedas. Se le ofrecieron varias opciones y se buscará la vivienda de alquiler que mejor se adapte a sus necesidades, muy posiblemente en el centro de Los Corrales de Buelna. «Eso es lo que quería oír hace días», dijo antes de partir para Palencia, donde lleva viviendo desde que tuvo que abandonar su casa en lo alto del barrio. Con él, los vecinos del Calero fueron abandonando el salón de plenos, más tranquilos tras saber que ya hay solución e incluso un plazo, más o menos concreto, para poder volver a casa. Y para eso, nada mejor que la Navidad.

El director de la planta Metálicas Fergán Buelna, José María Fernández Laguillo, ha dejado claro que que la primera consecuencia de las inundaciones del pasado fin de semana en su factoría será el traslado de la maquinaria de la recta de la Agüera, en San Felices de Buelna, al polígono industrial de Barros, en Los Corrales de Buelna. Tras más de dos día de limpieza, explicó que está dedicando once operarios a esas tareas, algo que se extenderá al menos otros dos días. Y tendrán que pasar dos semanas, dijo, para retomar la actividad. Eso sin contar con que el agua causó destrozos en toda la planta e inutilizó la práctica totalidad de las máquinas, especialmente las de soldar de hilo, “para tirarlas”. En la planta, el agua alcanzó el metro veinte centímetros, afectando también a las camionetas y el elevador, pequeña maquinaria y material en general. Incluso se llevó por delante un muro de hormigón y piedra y la reja metálica de la entrada “como si fuera papel”.

Fernández Laguillo no quiere esperar a que se tome la decisión que libraría a la Agüera de más inundaciones. Ya he visto muchas cosas y no puedo esperar más, concentraré la actividad en las naves que tenemos en el polígono de Barros y dejaré estas instalaciones para alguna circunstancia excepcional”. Mientras, una decena de operarios limpiaban el lodo y fango de las naves y los accesos, junto a las máquinas que aún podían servir, algunas movidas de lugar por la fuerza del agua, que incluso dio la vuelta a un compresor de los que da energía a la planta.

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El Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna ha convocado una reunión para informar a la oposición de los pasos dados tras los últimos temporales que han afectado a la localidad, reconociendo que tendrá que pasar más de medio año para volver a la normalidad. Ha sido en el seno de la Comisión de Obras e Infraestructuras y su responsable, Serviliano González (PP), el encargado de hacer un resumen de daños y de actuaciones. Ha reconocido que “son momentos malos” y que la llegada de temporales intensos y tan seguidos no está permitiendo acometer todas las obras que quisieran, al menos las consideradas urgentes. Aun así, dató entre seis y nueve meses el tiempo en el que el municipio tardará en volver a la normalidad, el tiempo estimado en acometer esas obras necesarias. Serviliano González enumeró la gran cantidad de inconvenientes surgidos durante el primer temporal y, algunos, reavivados con las últimas lluvias, argayos, roturas de tuberías y problemas de toda índole en las laderas del valle. E insistió en que “mientras no mejore el tiempo no se puede hacer prácticamente nada”.

Reconoció que aún hay preocupación con el nivel del alcantarillado, con las aguas que bajan con tanta fuerza de los montes o el alto nivel freático que está anegando las fincas y hace que a poco que llueva ya "se colapse todo”. Serviliano González afirmó que en cuanto vaya mejorando el tiempo se irá trabajando y atajando los problemas detectados para “evitar que vuelva a suceder lo que ocurrió en el primer temporal”. También se espera la llegada de mejor tiempo para retirar el lodo acumulado en varios puntos del municipio. “Es un poco descorazonador, como puede ser tanto temporal seguido y tan malo, sin que nos deje dar la respuesta que queremos para tranquilizar a nuestros vecinos”. Y es que, dijo, aún hay miedo entre las personas que viven cerca de lugares problemáticos como la mies de Arluengo, la Cuesta, Barros o San Mateo, además de urbanizaciones que están pendientes de sus garajes casi a diario con tanta lluvia. Eso si, dijo, “tenemos acotados los puntos negros y, a pesar de las dificultades técnicas y burocráticas en algunos casos, intentaremos dar solución a todos ellos cuanto antes”.

Se acabó la espera. La Consejería de Obras, Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno de Cantabria ha adjudicado ya las obras de asentamiento de la ladera sobre la que se levanta el barrio del Calero de San Mateo de Buelna, evacuado tras las tormentas de finales del pasado mes de enero, que provocaron un grave corrimiento de tierras en esas fincas. En concreto la Consejería ha adjudicado a la empresa Rucecan, por 64.454 euros, la ejecución de un proyecto que supondrá levantar una pantalla de carriles hincados como medida de contención activa del suelo de esa ladera. El plazo de ejecución es de un mes y se prevé que la obra comience antes de terminar octubre, con lo que se cumplirán los plazos dados a los vecinos y el interés por todas las partes de que puedan volver a sus hogares en diciembre.

Han sido 12 las empresas interesadas en esa actuación.

Ahora será el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna el que proceda a hacer lo mismo con su parte en las obras, el drenaje del terreno para garantizar la seguridad de las familias. Algo que también se espera resolver en los próximos días y comenzar las actuaciones necesarias cuanto antes. Lo que ya se ha hecho es firmar el acuerdo con los propietarios de los terrenos afectados para que den una cesión temporal que permita ejecutar las actuaciones necesarias.

En ambos casos, drenaje y asentamiento, el plazo de ejecución será el mismo, con lo que también por parte del gobierno local se espera poder cumplir con el deseo de poner fin al desalojo del barrio en diciembre y que los vecinos puedan pasar las Navidades en sus casas, tras más de 10 meses fuera de ellas.

Entre los vecinos hay alegría contenida por el temor a que las lluvias impidan meter maquinaria en una ladera que "rezuma agua", afirman. Llevan unos días preguntando por una adjudicación que no llegaba y ahora reconocen que "la solución se ve más cerca pero con el miedo de que venga mal tiempo y todo tenga que esperar". José Manuel Ceballos reconocía que "es un día feliz que llevábamos tiempo esperando", y deseó que "las máquinas entren lo más rápido posible, antes de que se meta el mal tiempo". Algo que ratificaba otra de las portavoces de los afectados, Ana Quevedo.