Asociación de Amigos de la Vijanera en el museo de Silió Lunes, 04 Enero 2021 Asociación de Amigos de la Vijanera en el museo de Silió

Un domingo sin Vijanera

Las calles de Silió estarán este domingo en un silencio inusual, velatorio de la primera gran fiesta que pierde 2021. Un silencio teñido por el apagado sonido de campanos en alguna casa cerrada a cal y canto, donde un zarramaco vestido de gala recorrerá los pasillos para que el tañido espante los malos tiempos. En las ventanas no faltará quien se asome para comprobar que es cierto, que este primer domingo del año no habrá Vijanera, y torcerá el gesto. En el bar de la plaza de Santiago, frente al museo que muestra los entresijos de una de las mascaradas más importantes de Europa, las caras serán serias, mirando hacia una calle huérfana del tumulto de gente que da la bienvenida al año en Silió, de los gritos y carreras, del sonido de cuernos, claxon, cohetes y cánticos, viuda la calle de una comitiva que este año no saldrá a llenar Silió de una algarabía única en Cantabria, seguramente en el mundo.

Pero los organizadores, en ese museo que paradójicamente fue iglesia, miran hacia el futuro, con la clarividencia de que la pandemia no ha podido con la Vijanera, solo se resguarda para ser más fuerte el año que viene. Fiel a su amor por el pueblo que la da vida se repliega para no causar muerte.

Así lo explican los miembros de un colectivo que se afana por superar el mal trago tras decidir, hace un mes, plegar velas y esperar vientos mejores. Todos con mascarillas negras con el símbolo de la fiesta de Silió, un danzarín blanco. César Rodríguez es el máximo exponente de la Asociación Cultural de Amigos de la Vijanera, un estudioso de la fiesta que reconoce que son días "extraños, duros, pero no somos ajenos a la realidad que nos ha tocado vivir, no somos ni los únicos, ni los primeros, ni seremos los últimos".

Está convencido de que este domingo "lo vamos a pasar mal todos, va a ser muy duro", pero lo cierto es que ha sido así desde hace semanas. "Lo llevamos pasando mal desde octubre, en noviembre, en diciembre, porque lo peor, si se tiene en cuenta lo que supone la fiesta de unión del pueblo, de convivencia, ya lo hemos pasado", los meses previos de preparativos, de remiendos, de casar las coplas. Ni rimar permite la palabra Covid.

"El domingo es el remate de un trabajo que no hemos podido hacer. Si lo miramos a nivel cuantitativo, las horas del domingo son una pequeña parte de lo que es la Vijanera a lo largo de todo el año. Todo lo que implica las horas que pasamos juntos en el local, que es lo que más nos llena, ya lo hemos perdido".

Y aunque tienen la firme convicción de que en 2022 recuperarán toda la fuerza acumulada año tras año, reconocen que para muchas generaciones este año quedará en la memoria, el primer año sin Vijanera para los nacidos en los últimos 40 años. "Cada uno lo vivirá de una forma, pero dejará huella".

Aun así, la asociación ya está pensando en la siguiente cita, "ya estamos haciendo nuevos trajes, documentados de textos antiguos para añadir a la comitiva". Porque este parón les servirá "para mirar hacia atrás", seguir buceando en la historia y prepararse para el año que viene.

Preparativos que tienen, en estos tiempos difíciles, un motivo para la esperanza. Esperan recibir en los próximos días el reconocimiento de la mascarada como Bien de Interés Cultural Inmaterial, "un pequeño bálsamo para salvar estos días, que sirva para curar esta herida que es tan grande". Esperanza en que el año que viene "podamos decir que Silió ya tiene su primer Bien de Interés Cultural Inmaterial asociado a un pueblo, a unas personas, a un trabajo específico, no algo genérico como lo que se ha declarado hasta el momento".

Como no son gente de cruzarse de brazos aprovechan estos días para preparar el centro de interpretación que gestionan en Silió hace dos años. "La intención es revitalizarlo, que sea más diáfano, más funcional, prepararlo para cuando vuelva la normalidad". Incluso para la 'nueva normalidad', porque piensan en todas las posibilidades que depare el futuro. Unas obras que aprovechan la cesión de la gran exposición de fotografías de mascaradas donada al Patrimonio Regional para dar otra imagen al museo que alberga la vieja ermita de Silió.

Las mascarillas también son una forma de mantenerse activos. "Hemos pensado en que este año que no habrá cartelería ni coplas no podemos dejar de lado a las empresas que nos han acompañado siempre, así que a ellos les hemos encargado nuestras mascarillas". Un símbolo en estos tiempos de que Silió navega unido contra viento y marea.

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