La Fundación San Martín de Porres proyecta un uso social de las instalaciones pensando especialmente en las personas en riesgo de exclusión Martes, 19 Abril 2016 La Fundación San Martín de Porres proyecta un uso social de las instalaciones pensando especialmente en las personas en riesgo de exclusión

La antigua Casa de Ejercicios de los dominicos de Las Caldas será un hotel rural

La Fundación Benéfica San Martín de Porres, obra social radicada en Madrid y vinculada a los Padres Dominicos, ha solicitado licencia ante el Ayuntamiento de San Felices de Buelna para reflotar lo que fue residencia para mayores de Las Caldas de Besaya y convertirla en hotel rural, fórmula jurídica elegida por los promotores con la que pretenden poner en marcha un ambicioso proyecto a caballo entre la rentabilidad económica y la social que apunta a la creación de empleo entre los sectores más desfavorecidos y el apoyo a las personas en riesgo de exclusión. Antonio Rodríguez, director de la fundación, ha explicado que la reconversión de ese edificio como hotel rural alberga muchas aspiraciones que espera sean compatibles con la calificación del viejo inmueble, objetivos entre los que no descartan incluso volver a organizar actividades como Casa de Ejercicios, el primer uso que le dieron los actuales propietarios, los dominicos del Santuario de Las Caldas, o dar cabida a planes de vacaciones para personas sin recursos, algo para lo que la fundación pretende ponerse en contacto con el Gobierno regional.

Incluso también se pretende aprovechar los 40.000 metros cuadrados de terreno que rodean ese edificio para poner en marcha una plantación de agricultura ecológica, un plan ya mucho más avanzado porque no requerirá cambios en la calificación del terreno. De hecho, ya hay dos personas de la fundación formándose en ese campo y se espera tener esa explotación en funcionamiento en un plazo de un mes, favoreciendo la creación de empleo y posibilitando el reparto de los productos cosechados entre familias necesitadas.

En cuanto al proyecto del hotel rural, Antonio Rodríguez incidió en que aún está en fase de tramitación de las autorizaciones necesarias ante el Ayuntamiento, la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo o la Confederación Hidrográfica del Cantábrico por lo que, aseguró, aún es pronto para dar detalles de un proyecto que depende del visto bueno de la administración.

También insistió en que la intención es gestionar ese hotel, una vez modernizadas las actuales instalaciones, con un marcado carácter social, razón por la que se ha elegido la fórmula jurídica hostelera como la más próxima a todos los objetivos que se han marcado. Porque, apuntó, tanto en el caso del hotel rural como en del plan de agricultura ecológica se piensa más en la rentabilidad social que la económica, aprovechando un espacio abandonado hace años.

El desembarco de la fundación en el valle de Buelna se produce en junio cuando se da por fallido el proyecto diseñado por una empresa asturiana que pretendía recuperar todo ese entorno como un albergue juvenil y zona de ocio. Una vez descartado ese proyecto la fundación se pone en contacto con la comunidad de dominicos de Las Caldas y acuerdan recuperar las instalaciones, extendiendo las actividades de la fundación madrileña al valle de Buelna. Antonio Rodríguez explicó que desde ese momento se vuelcan con un proyecto con vocación de continuidad, de permanencia, de dar un servicio a las personas y la comunidad local, intentando generar un punto de empleo.

Recordó que la Fundación Benéfica San Martín de Porres no es ajena a lo que sucede en Cantabria, de hecho tiene una estrecha relación con la Cocina Económica de Santander.

En cuanto al edificio, son 1.600 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas que en su día, como residencia, tuvo una capacidad para acoger hasta 35 personas. Está emplazado en la antigua Casa de Ejercicios de los Padres Dominicos, que regentan este inmueble desde 1960, año en el que heredaron la finca y la casona del Conde de las Bárcenas. Entre 1999 y 2013 fue sede de una residencia para la tercera edad y en 2014 una empresa asturiana se interesó por las instalaciones para abrir un albergue juvenil. Abortado el proyecto, ahora todo apunta a que el futuro del viejo edificio pasa por ser un hotel rural de marcado carácter social rodeado de una gran huerta ecológica.

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