Los zarramacos en el recorrido por las calles de Silió Domingo, 07 Enero 2024 Los zarramacos en el recorrido por las calles de Silió

Miles de personas llenan Silió para disfrutar de La Vijanera

La Vijanera volvió a demostrar este domingo su poder de convocatoria a pesar del mal tiempo anunciado. Miles de personas se acercaron a Silió (Molledo) para celebrar una mascarada enraizada en los ritos ancestrales de Cantabria que desde hace más de 40 años organiza por la Asociación Cultural de Amigos de La Vijanera, dedicada en cuerpo y alma a preservar una de las costumbres más antigua y sorprendente de la región.

El día comenzó feo pero las malas previsiones meteorológicas no se cumplieron. Al final, como se esperaba, fue un atracón de público, calles, plazas, rincones abarrotados. Los augurios lo habían avanzado y se esperaba una Vijanera multitudinaria como así fue. Miles de devotos colapsaban las calles de Silió en su afán por seguir a la comitiva, dejando poco margen para atisbar, siquiera de lejos, los movimientos de los 160 integrantes del desfile, más de 80 trajes distintos, 50 zarramacos de todas las edades, 500 campanos sobre el terreno. Una edición que fue seguida muy de cerca por periodistas y visitantes de muchos países, expertos en turismo y en mascaradas de toda la península Ibérica, interesados en vivir, saborear la Vijanera, comprobar el porqué del prestigio de una celebración que ya se conoce en todo el mundo.

Los fieles, mayoritariamente jóvenes, cumplieron con el rito y siguieron de cerca a la comitiva, aplaudiendo cada parada, riendo con las coplas satíricas, rendidos a una representación única que acaparó su atención hasta que la imponente iglesia románica de Silió impuso la ley divina para que los grandes protagonistas, los zarramacos, dieran muerte al Oso.

No faltó una amplísima representación del Gobierno, Parlamento y ayuntamientos, con la presidenta, María José Sáenz de Buruaga, al frente, acompañados, unos y otros, por la alcaldesa anfitriona, Verónica Mantecón. Además, estuvo la presidenta del Parlamento, María José González, y la consejera de Cultura, Turismo y Deporte, Eva Guillermina Fernández; miembros del Gobierno, diputados como Miguel Ángel Revilla o Pablo Zuloaga, alcaldes y concejales de toda la comarca.

Poco antes de las doce del mediodía comenzó el gran espectáculo en varios lugares. Una pequeña comitiva se dejaba ver en las laderas que bajan de Santa Marina a Silió, mientras el gran grupo salía de las antiguas escuelas, sede de la asociación organizadora. Nadie se quería perder uno de los momentos álgidos del día. El Oso bajaba de los montes escoltado ya por los zarramacos que se unieron para darle caza al pie de la iglesia. Los guerreros del Bien hicieron su trabajo y pusieron en manos del Húngaro al animal que representa en la fiesta todos los males de la tierra.

Las dos comitivas unidas se dirigieron a la plaza principal entre un pasillo humano donde las cámaras de fotos no paraban, dirigidas muchas hacia uno de los alicientes de los últimos años, los trajes naturales, este año más y mejor si cabe. En un trayecto más corto que otros años, unos  otros rindieron honores a la fiesta en la plaza que acoge el centro de interpretación de La Vijanera. Sorteando calles estrechas y gente cuerpo a cuerpo con los vijaneros, el grupo se dirigió a la Raya, la frontera entre Silió y Santián, lugar elegido, como es tradición, para pedir Guerra o Paz. Y como es habitual, ganó la fiesta y reinó una paz que, al menos, durará hasta el año que viene.

El largo recorrido hasta la Raya permitió disfrutar del centenar largo de integrantes de la comitiva, especialmente de los renovados trajes que recrean la Naturaleza, otra de las apuestas de este año, con mención especial al Árbol andante, uno de los más fotografiados y el preferido de los niños. Con ellos, el amo, los traperos, la pepona, la madama o el mancebo, la gigante giralda, los danzarines, la preñá, la gorilona o las gilonas. Todos envueltos en trajes de marcado corte rural, hechos con elementos propios de las labores cotidianas y la naturaleza de la zona, sacados de retales de telas viejas y sacos. De la imaginación, de sueños y pesadillas, algunas lejanas, otras no tanto.

La grupo regresó sobre sus pasos dese la Raya hacia la plaza de Santiago y de ahí a la campa donde se había instalado el escenario que acogió el canto de las secretas coplas y una canción. Las coplas fueron muy críticas con la situación bélica en el mundo, tanto como con la actualidad política de España, de Cantabria en general y del Ayuntamiento de Molledo en particular. Sánchez, Feijoo, Puigdemont, Revilla, Buroaga fueron protagonistas de algunas coplas. Incluso se apostó por el "arrejuntamiento" de los tres ayuntamientos del valle de Iguña y, por supuesto, el recuerdo del 'Tin', el hombre que hasta sus 100 años cumplidos dirigió el izado de la Maya, otra de las tradiciones milenarias de  Silió.

Todo ello en el mismo escenario en el que tuvo lugar el Parto de la Preñá, premonitorio de un año de bienes. Y para finalizar, sorteando a los cientos de espectadores que, hombro con hombro, fueron afluyendo a la campa, llegó la victoria del Bien sobre el Mal, la culminación de la fiesta con los zarramacos abatiendo al Oso al pie de la impresionante iglesia románica de Silió, recibiendo su bendición, utilizando sus varas como lanzas de purificación, unidas, formando un círculo, sobre el plantígrado, para librar al hombre de malos presagios, que está claro, falta hace.

 

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