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Quejas por la situación del paso a nivel de la iglesia

02 May 2019
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Jesús Izquierdo en el paso a nivel de Forjas de Buelna Jesús Izquierdo en el paso a nivel de Forjas de Buelna

La presencia de los pasos a nivel en el centro de Los Corrales de Buelna no ha dejado en ningún momento de ser tema de conversación, difícilmente para bien. La mejora del paso para los cientos de vehículos que los atraviesan cada día o el incremento de la seguridad para los peatones, con vallas y semáforos, tampoco ha dejado de ser polémica por distintos factores. El último hasta ahora, la queja de las personas con movilidad reducida. Jesús Izquierdo lleva años amarrado a su silla de ruedas y ya ha sufrido varias caídas en el paso a nivel de la Avenida Condesa Forjas de Buelna, junto a la iglesia parroquial, el más céntrico del municipio. Ha enviado distintos escritos a las administraciones pidiendo la reparación del pavimento en el estrecho paso para peatones de ese cruce con las vías del tren pero de nada ha servido. Cansado de reclamar una solución y enfadado con los accidentes que ya ha sufrido ha pedido una solución inmediata. Entiende que no es cosa del Ayuntamiento, porque esos pasos son competencia de la Administradora de Infraestructuras Ferroviarias, pero no que se retrase tanto una solución que no requiere apenas inversión. Fuere quien fuere quien tenga que acometer esa obra, pide "que lo hagan con urgencia" para evitar nuevas caídas, como las que ya ha padecido. Una situación muy peligrosa que le ha llevado en dos ocasiones a reclamar la ayuda de los vecinos, ante la proximidad de las vías del tren. La última fue más aparatosa y tuvo la suerte de contar con personas cerca que pudieron levantarle y retirarle de las vías. Cada día tiene que atravesar varias veces ese tramo y lo hace con miedo por el mal estado del pavimento, lo que hace que en algunos sitios la silla se incline a un lado peligrosamente.

La pena, dice, es que esas situaciones se repiten en otros lugares, algunos de nueva cuña. Se refiere a la recién pavimentada calle la Viña, donde la inclinación en su entrada por la Avenida Cantabria es peligrosa para las sillas de rueda. Tan malo como eso es la dificultad de los "toboganes" en algunas aceras, los bordillos que le impiden acceder a otras, teniendo que circular por la carretera, o "lo que más siento" es ver como algunos conductores obstaculizan con sus vehículos las rampas de algunas calles.

Para poner fin a todas esas barreras arquitectónicas se ha ofrecido a aconsejar a la administración local. "Les ofrezco la opinión de un minusválido en primera línea para que puedan afrontar las obras necesarias en varios lugares que suponen una barrera infranqueable, pero no parece de momento que les interese mucho nuestra opinión".

Reconoce que en los últimos años se ha avanzado mucho en esa materia, pero quedan asignaturas pendientes, como el acceso a algunos edificios públicos o el difícil tránsito por algunas calles del casco urbano. "Hay mucho que hacer sin gran esfuerzo, y sería bueno ir afrontándolo poco a poco".