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Una de las familias de San Mateo recupera su hogar y la normalidad

José Manuel, Lucía y sus  hijas han regresado a su casa José Manuel, Lucía y sus hijas han regresado a su casa

Tres familias afectadas por el argayo de San Mateo de Buelna han vuelto a respirar y una de ellas ha recuperado ya la normalidad. Ayer José Manuel, Lucía y sus dos hijas pudieron volver ayer a sus viviendas, con alegría y preocupación por lo que pueda pasar en el futuro. Ana María, Iker y Ana volverán en estos días, sin prisa. La otra vivienda es de una familia que no vive habitualmente en ella. Ayer recibieron una noticia que ni siquiera esperaban. Los técnicos municipales y el gabinete de ingeniería contratado por el Ayuntamiento determinaron a primera hora de la mañana que la evolución de la fractura del terreno no afectaba a los números 1, 2 y 3 del barrio del Calero, los suyos. Explicaron que en un nuevo análisis de las marcas colocadas el domingo no se habían detectado cambios significativos y que, en cualquier caso, el movimiento se dirigía más hacia la zona alta del barrio, por lo que las primeras casas quedaban fuera del perímetro de desalojo. Además, durante la mañana estuvo manando agua de esa fractura, una buena noticia empañada por las previsiones del tiempo para los próximos días.

De cualquier forma la Policía Local tomó los nombres y teléfonos de las familias que podrían regresar a sus hogares por si fuera necesario informarles de forma inmediata de nuevos cambios en la situación de la Peña de San Mateo.

José Manuel y Lucía intuían que la noche iba a ser larga si vuelve a llover con intensidad. Pero no querían esperar a regresar a sus casas, una decisión que sus hijas agradecieron especialmente. Como en el anuncia de la pizza, no querían salir de casa y encontrarse en la de los abuelos sin Wi-Fi había sido un mazazo. Regresaron dejando en casa de los padres de José Manuel parte de lo que habían llevado el domingo, cuando fueron desalojados. Por si acaso.

Para el resto de vecinos, la Policía Local está habilitando horarios concretos para que los vecinos afectados puedan entrar en las viviendas acompañadas de agentes policiales para recuperar enseres que vayan necesitando.

La alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González, se reunió ayer con las familias que necesitaban encontrar otra vivienda para hallar una solución individualizada a cada una, "un hogar donde podáis estar bien hasta que se pueda dar una solución definitiva". Con ella estuvieron los concejales de Obras y Urbanismo y Servicios Municipales, Luís Ignacio Argumosa Abascal e Isabel Fernández Quijano respectivamente. Cada familia expuso su situación y el Ayuntamiento puso sobre la mesa una solución: dos de las familias presentes podrían volver a sus casas (los propietarios de la tercera no viven habitualmente allí), otras dos podrían alquilar una vivienda pagada por sus seguros, a una será el Ayuntamiento el que pague el alquiler de un piso apalabrado durante esa reunión y dos han decidido esperar a que se les habilite una de las viviendas ofrecidas por el Gobierno regional en Arenas de Iguña.

La alcaldesa explicó que de esas últimas viviendas ninguna estaba a disposición inmediata de los vecinos de San Mateo. Había que colocar la cocina y, en su caso dar de alta la luz y el gas. Un tiempo mínimo de 15 días que a las familias desalojadas les parecía una eternidad. "Entendemos perfectamente vuestra preocupación, y por eso hemos decidido ir encontrando una solución individual a cada uno que se atenga a vuestras necesidades", dijo la alcaldesa.

En el transcurso de esa reunión los técnicos anunciaron los cambios en la delimitación de la zona de protección del barrio. Tres viviendas quedaban fuera, José Manuel, Lucía y Ana María estaban en la reunión y la alegría, la emoción se notó. Lucía no pudo contener las lágrimas. Al resto les costó. Los padres de José Manuel se alegraron por ellos como si fuera su casa la que estaba libre del desalojo. No era así, pero el Ayuntamiento les encontró otra solución a su gusto. José Manuel estaba contento también y especialmente por sus hijas: "cuando salgan del colegio se van a llevar la alegría del día", decía.

Mientras todos daban cuenta de su situación en la ventanilla abierta en el propio Ayuntamiento, la Policía Local se acercó al Calero para cambiar la cinta que delimitaba la zona de protección. En ese punto recordaron que el precinto valía para todos, vecinos y paseantes, "hay que respetarlo por seguridad", decía el responsable policial, Tomás Gutiérrez.

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