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Los Corrales de Buelna ha sufrido hoy jueves el envite del río Besaya como pocas veces se recuerda en un valle acostumbrado a los empujes de ese río. Más que un envite fue todo un órdago que llegó a cortar el acceso al municipio desde el norte, dejando una única carretera de entrada, desde la Autovía de la Meseta por la calle Galicia. Otra de las imágenes del día la ofreció un río que llegó a pasar por encima del puente de Somahoz, una carretera cortada durante toda la jornada que dejó aislado el barrio de San Andrés. Otra de las vías cortadas fue la Avenida Cantabria a la altura del IES Estelas de Cantabria, que tuvo que suspender las clases. Y los accesos por el sur al polígono industrial de Barros también quedaron cortados al tráfico.

A las dos de la madrugada se instalaba en el salón de plenos del Ayuntamiento un puesto de mando avanzado para coordinar los esfuerzos de 150 miembros de Guardia Civil, Protección Civil, bomberos, Policía Local y operarios del Parque de Obras y Servicios municipal. Con ellos estaba la alcaldesa, Josefina González.

Pronto comenzaron a llegar las noticias sobre los cortes de las carreteras de acceso a Los Corrales por Cieza o Las Caldas de Besaya y Barros y se decretó el cierre del puente de Somahoz. En ese momento ya solo se podía llegar al pueblo por la calle Galicia desde la A-67.

Protección Civil tenía a primera hora de la mañana más de 30 bombas achicando agua en garajes de toda la localidad. Mientras, iban llegando más noticias preocupantes. En el barrio del Coiño el agua se llevaba la nueva escollera e inundaba la zona. En Coo un argayo cortaba la carretera, unica para llegar al pueblo. En Las Caldas el agua no dejaba opción a utilizar la carretera. En ese pueblo hubo que rescatar a tres personas que quedaban atrapadas por el río, y en el polígono a un camionero que tuvo que dejar en Barros su vehículo, como tuvieron que hacer otros trabajadores a lo largo de la mañana.

Con lágrimas en los ojos la alcaldesa, en contacto directo con el delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga, recomendó a las 12 del mediodía que nadie saliera de casa. Los efectivos estaban desbordados, reconocía, y se daba prioridad a «las urgencias médicas o vitales», como ratificaba el jefe de la Policía Local, Tomás Gutiérrez. La alcaldesa también envió un mensaje de tranquilidad, aunque reconocía que «nunca hemos visto nada igual». Sobre las dos de la tarde se unieron los efectivos del UME a las tareas de prevención y evacuación a la espera de que remitiera el temporal.

«El río Cieza nunca había llegado ni de cerca a esta altura»

El alcalde de Cieza, Agustín Saiz, lleva toda la vida viviendo en el valle, cerca del río que le da nombre y ayer afirmaba que «el río Cieza nunca había llegado ni de cerca a esta altura». Lo decía sobre la una del mediodía, cuando habían logrado retirar un argayo a la altura de la Rueda que había dejado incomunicado el valle por los accesos a Los Corrales y la Nacional 611. Varios desprendimientos afectaban a las carreteras y en muchas viviendas los vecinos achicaban agua como podían ante una subida histórica del río Cieza, que a media mañana pasaba por encima de todos los puentes del valle, como confirmaba un alcalde que tuvo que echar mano de maquinaria propia y ajena.

Santa Olalla, comido por el agua

molledo. Cuando los vecinos de Santa Olalla se fueron a la cama el miércoles sabían que la noche iba a ser larga. Una única oración en cada casa del pueblo: que parara de llover. Pero la Naturaleza es inclemente y el agua no cesó en ningún momento. Sobre las tres de la madrugada Arancha se levantó. No podía dormir. Lo hizo con la esperanza de que el río bajara con menos fuerza, pero fue todo lo contrario. Ya había desbordado el puente de acceso a Santa Olalla. Levantó a su marido, Isamael, y fueron a casa de su madre, para ayudarla a sacar a la abuela, Anita, de 87 años. «He visto muchas crecidas del río, pero nunca llegó el agua tan arriba», decía después, alojada en los cálidos salones del colegio Torres Quevedo de La Serna de Iguña. Estaba tranquila porque los suyos estaban bien, con esa actitud ante lo inevitable que solo da la edad.

La madrugada fue frenética. Cada cual hacía lo que podía llevando lo imprescindible, lo más importante, de los pisos bajos a los de arriba, salvando lo que podían. Antes de las seis de la mañana se decretó la evacuación del pueblo. Desde Presidencia Paula Férnández Viaña, vecina del valle, pudo contactar con la primer teniente de alcalde de Molledo, Verónica Mantacón, y  se habilió el pabellón deportivo del colegio de La Serna para albergar a unos 60 vecinos del pueblo que se esperaba sacar por una carretera de media montaña que allí llaman el paso del Mulo.

Pero los joyetos (gentilicio de Santa Olalla) no querían moverse, abandonar sus casas. El dispositivo se pausó porque se esperaba una mejoría de las condiciones meteorológicas y del río.

Pero no fue así. Arancha era una de las vecinas que se habían concentrado en las casas del centro de Santa Olalla, «30 años viviendo aquí y no había visto nada igual». «Hemos cogido un chandal cada uno, al perro y al gato, y nada más, el resto lo hemos llevado al piso de arriba». El trabajo estaba hecho. Lo ratificaba su marido, Ismael, ocupado echando una mano a quien lo necesitara. Arancha miraba al cielo: «¿que qué siento?, impotencia porque no deja de llover».

Algunos luchaban contra lo invencible, poniendo parches en portillas para evitar un caudal que se abría paso algo más allá para enfado de un pueblo en el que la tensión empezaba a crecer. Sobre las nueve y media tiraron una pared que obstaculizaba el caucel del río, pero ya no había remedio.

Verónica Mantecón cogió a Fernando y Fonsi y les metió en su coche. Estaban preocupados. Fueron los primeros que tuvieron que dejar su casa a la entrada de Santa Olalla y allí se quedaron medicamentos imprescindibles para ellos, además del móvil. Había que dar toda la vuelta al valle pero les metió en su pequeño coche y se fueron. Pasadas de largo las nueve de la mañana estaban de nuevo en Santa Olalla. Los tres con caras de cansados. Como el resto de vecinos al calor del hogar en casa de los Navarro. Una casa que olía a fuego de chimenea y café de puchero. Fuera, los jóvenes iban de aquí para allá, cogiendo maletas donde meter lo imprescindible, por si acaso, porque para disgusto de todos, no cesaba la lluvia y el agua seguía subiendo.

A las nueve y media llegaba la alcaldesa, Teresa Montero, tras una gira por un pueblo en el que el agua hacía estragos, en Cobejo, en la carretera a Silió, en Santa Cruz. Junto a Verónica Mantecón decidieron que había llegado el momento de evacuar el pueblo. El agua llegaba ya al centro de Santa Olalla y la única carretera de escape, el paso del Mulo, corría riesgo de volverse impracticable. Eran las diez menos cuarto de la mañana cuando se tomó la decisón. Entonces algunos preguntaban la hora porque parecía que había pasado todo un día.

La Guardia Civil recomendó salir del pueblo todos juntos para evitar contratiempos mayores, a ser posible en vehículos altos porque a esa hora los turismos ya pasaban mal por el único camino hacia Molledo.

Los efectivos de la Guardia Civil iban casa por casa avisando a los vecinos. En dos de ellas les contestaron que no abandonarían su hogar. Pero no había tiempo que perder. Sobre las 11 del mediodía el dispositivo arrancó, comprobando que la carretera empezaba a presentar muchos problemas por los ríos que bajaban por las laderas, uniéndose en la calzada para tomar más fuerza.

Concha, una de las vecinas más veterana de Santa Olalla, tenía otra forma de verlo todo. «Llover ha llovido así muchas veces y el agua ha subido mucho pero antes nos teníamos que quedar en casa, que no había cosas de estas», decía, en alusión al todo terreno en el que viajaba, abriendo camino al resto de vehículos que poco a poco iban abandonando un pueblo tragado por el agua.

En uno de esos coches iba Pedro Luis con su madre. El día se estaba haciendo largo. Se había levantado a las cuatro de la mañana alertado por su vecino. Tuvo la ayuda de los bomberos para sacar a su madre de casa, cuando el agua ya superaba los 30 centímetros. «Aún no me he hecho a la idea de lo que he visto», reconocía al llegar al colegio Torres Quevedo. Era una de las muchas personas que habían pasado lo peor, el agua entrando en sus casas sin remedio, quedándose con la duda de qué se encontraría a la vuelta y cuándo podría regresar.

También fue una de las personas que contempló como troncos y ramas bloqueaban el paso del agua bajo los puentes, empeorando más si cabe la situación. Teresa Montero ya había incidido en ello desde Santa Olalla: «entiendo el enfado de la gente, como no, pero algunas de las cosas que pasan vienen por la imposibilidad de limpiar adecuadamente los ríos, a pesar de nuestras constantes reclamaciones ante la Confederación Hidrográfica del Cantábrico». Entre tanto hablaba con la dirección de la residencia de Madernia, en Molledo, para saber si había posibilidad de que algunos vecinos que no encontraran alojo pudieran pasar la noche en ese edificio. Algo que confirmó la directora. Había camas libres para los vecinos que lo necesitaran.

Al colegio de La Serna había llegado una veintena de personas desalojadas de Santa Olalla. El resto se iban a quedar en las casas de familiares y amigos. El profesorado y trabajadores del colegio habían dispuesto todo para acoger con calor ambiental y humano a los vecinos que iban llegando. Incluso de algún lugar habían sacado un cajón lleno de zapatillas de toda la vida, para sentirse como en casa. Y no dejaban de llegar llamadas de otros habitantes del valle e incluso empresas y comercios ofreciendo alimentos. La lluvia había podido con lo material, pero no con la solidaridad.

Fotos de la jornada, enviadas por oyentes a Radio Valle de Buelna

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Los vecinos de San Mateo de Buelna dormirán estos días más tranquilos. Especialmente aquellos que pudieron volver a sus casas tras el desalojo general de finales de enero, en medio de un temporal que se llevó por delante sus vidas cotidianas. El último informe sobre la situación de la ladera del barrio del Calero afirma que ese terreno se está estabilizando.

Como había anunciado hace unos días la alcaldesa en funciones de Los Corrales de Buelna, Josefina González, el Ayuntamiento había solicitado un nuevo informe técnico que está a punto de finalizarse y que se dará a conocer en los próximos días. Pero de momento, lo que ya se sabe es que ratificará que el terreno de la Peña de San Mateo se estabiliza, y que los movimientos de la tierra que los vecinos han denunciado son superficiales y sin repercusión apreciable en esa estabilidad.

Así se lo ha trasladado el propio redactor del documento a una representación de los afectados reunida este martes con la alcaldesa en funciones. El geólogo apuntó que el informe se entregará en unos 10 días pero que las mediciones y pruebas hechas sobre el terreno demuestran que es estable y que el incremento del tamaño de las grietas que tiene más que preocupados a los vecinos es superficial. «Por lo que nos ha dicho el deslizamiento no es tan profundo como se puede ver a primera vista», explicaban a la salida una de las portavoces de los afectados, Ana María Quevedo.

A las familias que pudieron volver a sus casas tras el temporal el técnico les dijo que no hay motivo para preocuparse porque están fuera del margen de acción de un posible desplazamiento de tierras y que para que esa situación empeorara y pudiera afectarles tendría que llover como llovió a finales de enero, una cantidad entorno a los 300 litros por metro cuadrado. «Explicaciones que nos han dejado más tranquilos, aunque el miedo y la preocupación siga estando ahí», reconocía Ana María Quevedo.

Por su parte Josefina González explicó a los afectados que el informe viene a ratificar lo dicho por otros técnicos, «que el terreno en la Peña de San Mateo se estabiliza» y recordó que en el Ayuntamiento están a la espera de otros informes solicitados al Gobierno regional, tanto técnicos (Montes) como jurídicos (Administración Local), para encontrar cuanto antes una solución legal y definitiva a la reparación del terreno perjudicado por el movimiento de tierras. Informes solicitados hace un mes que no acaban de llegar para lamento de políticos y vecinos.

También están pendientes de otros dos informes, pedidos por la Delegación del Gobierno en Cantabria, uno al Ministerio de Fomento y otro a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, como señaló en su reunión con los afectados el delegado, Eduardo Echevarría.

La alcaldesa en funciones terminó reiterando que «la implicación de esta Alcaldía con los vecinos de San Mateo ha sido completa desde el primer momento, desde el primer día, como no podía ser de otra forma y, con ellos, somos los más interesados en hallar una solución cuanto antes», afirmó.

Lo cierto es que la sensación general es que si se certifica la estabilidad del terreno se abrirían nuevas puertas a una solución que podría ser más económica y más rápida de ejecutar, reduciendo el tiempo de espera de los desalojados para poder volver a sus hogares y la preocupación que viven los propietarios del terreno ante la posibilidad de que se les reclame la reparación de toda la ladera, una espada de Damocles cifrada en 250.000 euros.

"Las obras han cogido otro ritmo ahora que la lluvia ha dado un respiro y eso nos deja más tranquilos". Así se lo trasladaron ayer los vecinos del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, al consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo, José Luis Gochicoa, en una visita a la zona en la que se volvió a comprometer con ellos a que volverán a sus casas antes de la Navidad. "Menos mal, porque se me está haciendo muy largo y son ya muchas horas de llorar", decía Mercedes Gutiérrez, una de las vecinas acogida en un piso de protección en Arenas de Iguña.

La primera fase de las obras de consolidación de la ladera sobre la que se levanta el barrio está a punto de terminar, aseguró Gochicoa, diez meses después de que el corrimiento de tierras en esa ladera obligara a evacuar a una decena de familias. Tres pudieron volver pero el resto aún están lejos de sus hogares. "Tengo ganas de volver y tener a mis nietas al lado, estoy acostumbrada a estar con ellos y les echo de menos", decía Mercedes. Ella y su marido fueron realojados en Arenas de Iguña, mientras la familia de su hijo pudo volver al barrio y no llevan bien la separación. Su hijo, José Manuel Ceballos, se mostraba optimista y afirmaba que "yo creo que después de casi todo este año nos merecemos que el Calero recobre la vida y la normalidad". Madre e hijo coincidieron en agradecer el esfuerzo del consejero y el alcalde y miembros del gobierno de Los Corrales de Buelna. Mercedes también tuvo palabras para el alcalde de Arenas de Iguña, Pablo Gómez, y el de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, "y para todo el pueblo de Los Corrales y San Mateo, que tanto nos han ayudado".

El consejero explicó que en dos o tres días terminarán las tareas de hincado de railes de ferrocarril 10 metros bajo tierra, actuando como una pantalla de sujeción ante cualquier empuje del terreno, obras que incluyen un muro de hormigón que quedará sepultado también como medida de contención. A partir de ahí comenzará la segunda fase, la de drenaje de las aguas subterráneas, como explicó el alcalde, Luis Ignacio Argumosa Abascal. Se espera que en dos semanas, si el tiempo sigue acompañando, termine esa fase y se pueda comenzar ya a pensar en rematar las actuaciones y "devolver la tranquilidad y la actividad que este barrio siempre tuvo", dijo. Aprovechó la presencia del consejero para agradecer "que desde el primer momento se ha puesto a disposición del Ayuntamiento y de los vecinos".

De camino a las obras el consejero escuchó las preocupaciones de los vecinos, las ganas de Mercedes de volver al barrio, que el piso de Arenas "está muy bien" y que "no entiendo de política, pero yo estoy muy agradecida a este señor", decía. María Domínguez pertenece a una de las tres familias que pudieron volver. Tras escuchar a Gochicoa ya pensaba en una fiesta para "recuperar la alegría y la vida que tenía este barrio". Ella también echa de menos a sus vecinos, algo que se nota en las caras de cuantos se acercaron al Calero. Una de sus portavoces, Ana Quevedo, expresó el sentimiento de todos: "estos últimos días se han agilizado las obras, hemos notado más tránsito de maquinaria, más operarios y más movimiento, lo que nos deja más tranquilos. Ha parado la lluvia y a todos nos da un respiro. ¿Lo de volver?, cuando veamos la obra terminada nos pondremos con los preparativos, pero lo cierto es que pensamos en ello constantemente, porque sabemos que hay muchas ganas de regresar y nosotros de verles por aquí".

Domingo 20 de enero 12,00 h. Circulación restringida en la carretera Los Corrales - Collado

El presidente del Gobierno Regional, Ignacio Diego y la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Mercedes Toribio, han visitado las zonas afectadas de este vial, junto a otras autoridades de las fuerzas de seguridad y nos ruegan que traslademos esta comunicación:

Debido a los daños sufridos en la carretera autonómica que une Los Corrales con Collado de Cieza, se ha prohibido la circulación de vehículos pesados. Únicamente podrán circula turismos y deberán hacerlo siempre por el interior de la carretera ya que los desprendimientos han dejado en el aire algunos tramos del firme. Es preferible no usar esta carretera, pero en caso de necesidad, deberán seguir las indicaciones de Protección Civil.

Sábado 19 de enero 23,30 h. Recomendaciones de Protección Civil

Puesto que aún continúa la situación de alerta, el Jefe de la Agrupación de Voluntarios de Los Corrales de Buelna, Javier Toraya ha recomendado seguir estas idicaciones durante las próximas horas:

  • Utilizar el coche sólo lo imprescindible.
  • Emplear el teléfono con brevedad para no colapsar las líneas.
  • Se ruega a los propietarios de garajes anegados que sean pacientes y que sepan que todos serán atenidos tan pronto como sea posible.

Desarrollo de los acontecimientos

En Los Corrales de Buelna la Policía Local y Protección Civil tuvieron que atender durante toda la tarde y noche las llamadas de muchos vecinos con problemas de inundaciones en los garajes. También tuvieron que regular el tráfico en calles donde el agua cubría las vías, ante la imposibilidad de que las alcantarillas asumieran todo el agua que cayó entre las cinco y las seis de la tarde, especialmente, la hora dura de la fuerte tormenta. Los ríos de la comarca central rozaron sus niveles máximos, con desbordamientos notables, caso del río Muriago en la zona centro y norte de Los Corrales de Buelna y en Barros, o el río Cieza a su paso por el valle, además del río Rebujas en San Mateo y de pequeños arroyos que han saturado los campos. Los vecinos de la colonia Santa Margarita, en Los Corrales de Buelna, fueron los que peor lo pasaron, con inundaciones en toda la urbanización que anegaron garajes y viviendas y sobrepasaron la altura de los vehículos. Lo mismo que en la urbanización La Condesa o en Cohiño, en Barros, San Mateo y Collado de Cieza. Los vecinos sufrieron las crecidas en algunas viviendas, dando aviso al 112, aunque los cuerpos de Protección Civil se vieron desbordados por las llamadas de socorro. La alcaldesa, Mercedes Toribio Ruiz, pidió el apoyo de otras agrupaciones, que fueron llegando bien entrada la tarde. También desbordados de trabajo estuvieron los agentes de la Policía Local de Los Corrales de Buelna y Cartes. También la zona de La Cuesta sufrió daños, con desprendimientos de tierra que acabaron en la Autovía de la Meseta. Y hubo que acordonar una esquina en la urbanización La Condesa por caída de cascotes y frente al Ayuntamiento por gruesas ramas en la carretera. En Cieza los conductores tuvieron que tener mucha precaución en la carretera de acceso al valle desde la Nacional 611, por el desprendimiento de un lateral a la altura de la ermita de Santa María, con el alcalde, Agustín Saiz, regulando el tráfico por el peligro de caídas al río Cieza. El agua bajaba fuertemente por las laderas paralelas a la vía en forma de cascada. El alcalde de Cartes, Bernardo Berrio, informó de las inundaciones en Mercadal y un argayo en Yermo, donde se envió inmediatamente la pala del Ayuntamiento para solventar el problema. También un corte de luz en Cohicillos y el resto de pueblos altos por la caída de una rama en el tendido eléctrico.

En todo el municipio de Los Corrales de Buelna han trabajado las agrupaciones de Protección Civil de Los Corrales, Torrelavega, Parque de Bomberos de Los Corrales, Guardia Civil y Policía Local. Además se contó con Cruz Roja de Torrelavega y una embarcación neumática para ayudar en el rescate de algunos conductores atrapados por el agua.

Cortadas varias carreteras

La carretera autonómica CA-170, que une Puente Viesgo y Los Corrales, se encontraba cerrada al tráfico a la altura de la mitad de la recta La Agüera. La guardia Civil de tráfico tuvo que tomar esta determinación porque el río Tejas se había desbordado atrapando a un vehículo que quedá averiado en plena carretera, rodeado por el agua.

El acceso a Collado, desde Los Corrales, por la calle Peñas Arriba, se cortó en el puente bajo la A-67.

En el Polígono industrial de Barros, otro coche se quedó atrapado en el gran lago que se formó en su extremo sur. Una conductora tuvo que salir por la ventanilla de su coche que también se averió en la zona más profunda. A pesar de que la policía Local tenía cortado el acceso a esta zona con cinta balizadora, parece ser que algún conductor la había roto previamente.

En la carretera de acceso a Las Caldas de Besaya, desde Barros, se podía ver la senda peatonal completamente inundada debido a la crecida del Besaya. De la misma manera se inundó la carretera en esa zona, bajo el puente de la N-611, atrapando a otro vehículo que intentaba atravesar el gran charco.

La carretera que conduce al Tanatorio Municipal desde el Puente Ranero también presentaba inundaciones y el acceso a San Andrés, desde Somahoz,  tenía señalizado el corte por Protección Civil, debido a una profunda poza a la altura del túnel bajo las vías del tren.

El acceso de coches al barrio de La Cuesta estuvo cortado por un desprendimiento de tierra y piedras provocado por los auténticos torrentes que descendían por la ladera del monte Orza.

Vídeo

Muestra el inicio de las inundaciones tomado desde la Colonia de Authi.

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Los vecinos de la colonia Santa Margarita, situada junto al río Muriago en Los Corrales de Buelna, volvieron a temer por las grandes lluvias que cayeron en la jornada de ayer sábado 27 de diciembre. Desde las 7 de la tarde, el agua anegaba la finca que linda al oeste con el Muriago y un importante caudal superaba las grandes losas practicables que a modo de tapa cubren el río, llegando a las inmediaciones de los pisos y garajes.

Como recordarán, en enero de 2013 esta misma situación provocó graves daños en las propiedades de estos vecinos. El Ayuntamiento realizó esta obra de modificación de la acera como medida preventiva y realmente ha demostrado ser eficaz pues sólo cuando se retiraron las tapas comunicando la finca con el río la situación dejó de ser cada vez más peligrosa.

Tras la intervención de los bomberos del Parque de Emergencias de Los Corrales y sobre todo, cuando una excavadora logró levantar las pesadas tapas, el agua comenzó a caer al cauce del río evitando daños mayores.

Solución eficaz pero lenta

Muchos vecinos se quejaban de lo lento que resultó esta maniobra y pedían una solución más rápida a modo de rejilla con paso permanente. Pasadas las 12 de la noche, aún se mantenían los trabajos de achique de agua de los garajes más afectados. Ya era la jornada del 28 de diciembre y desde luego, no se trata de ninguna broma propia del día de los Inocentes.

Otras actuaciones de los bomberos

(Según comunica una nota del Servicio de Emeregencias 112)

Bomberos del 112 pertenecientes a los Parques de Emergencias de Los Corrales de Buelna y  Valdáliga han intervenido en la inundación de garajes, plantas bajas de edificios, y locales comerciales. En concreto, se han registrado incidentes de este tipo en Los Corrales de Buelna (inundación de garajes), Cieza (inundación de un bar), San Vicente de la Barquera (inundación de bajos de un edificio) y Sarón (por inundación de un bajo destinado a supermercado). En las últimas horas se han registrado, además, inundaciones en plantas bajas de Comillas, para lo que se ha requerido la actuación de los efectivos de emergencias del Parque de Valdáliga.
El parque de los Corrales de Buelna ha tenido que intervenir, asimismo, para efectuar la retirada de unas luces de Navidad que se habían descolgado en la Avenida Cantabria. Efectivos del Parque de Laredo intervinieron en la villa pejina por la caída de un cable telefónico y en Bareyo, en el camino a la Ojerada, por el incendio de un poste eléctrico.

 

Otros puntos

Los voluntarios de Protección Civil y los bomberos también tuvieron que intervenir en la calle Luzmela y en la urbanización el Cohiño.

Debajo del puente de acceso a las antiguas escuelas de Barros el río Mortera acumuló muchos troncos y maleza haciendo que el agua llegase a las orillas.

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En Los Corrales de Buelna la Policía Local y Protección Civil están atendiendo las llamadas de muchos vecinos con problemas de inundaciones en los garajes. También recomiendan tráfico lento en calles donde el agua cubre las vías ante la imposibilidad de que las alcantarillas asuman todo el agua que está cayendo y por el alto nivel de los ríos, al borde ya de su límite. De momento no se ha registrado, según los dos cuerpos, ningún accidente de relieve. Los agentes y voluntarios de Protección Civil están atendiendo las llamadas por orden de gravedad, priorizando las intervenciones y esperando indicaciones del 112, como señalaba el responsable de Protección Civil, Javier Toraya, uno de los afectados porque la sede del cuerpo se ha inundado. Las calles están vacías y se ven circular muy pocos coches.

Lo peor ha pasado, entre las cinco y las seis de la tarde la ciclogénesis se hizo notar en Los Corrales de Buelna y la comarca central, con inundaciones en calles y garajes, y ríos rozando sus niveles máximos, con algún que otro desbordamiento, como el del río Muriago en Barros y la zona del Churrero, sin mayor peligro, de momento.

En Cieza mucha precaución en la carretera de acceso al valle desde la Nacional 611. El agua baja fuertemente en forma de cascada. En Collado el agua entra en las casas, según los vecinos, que ya han dado aviso al 112. También el río Cieza se ha desbordado en algunos puntos.

En la urbanización el Cohiño en Barros han vuelto a sufrir graves inundaciones, con el garaje subterráneo completamente lleno de agua.

Parece que un argayo ha afectado a la A-67, a la altura del kilómetro 176.

En San Mateo, el río también se ha desbordado por encima de los puentes y en casas de algunos vecinos ha entrado el agua.

El alcalde de Cartes, Bernardo Berrio, informó de las inundaciones en Mercadal y un argayo en Yermo, donde se envió inmediatamente la pala del Ayuntamiento para solventar el problema. También un corte de luz en Cohicillos y el resto de pueblos altos por la caída de una rama en el tendido eléctrico.

La alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Mercedes Toribio Ruiz (PP), está dirigiendo las operaciones del personal municipal en la urbanización Santa Margarita, la que peores condiciones presenta en la localidad. Protección Civil está recibiendo apoyos de otras agrupaciones de Cantabria. En la zona de La Cuesta también se han producido muchos problemas por desprendimientos de tierra.

La situación de los ríos en la comarca central de Cantabria ha dado un respiro este sábado a los habitantes de la zona, especialmente los afluentes del Besaya, que durante la noche rozaron los límites de las carreteras próximas. El Besaya se desbordó en Somahoz anegando el aparcamiento de San Andrés y en Las Caldas de Besaya, obligando a cortar el carril-bici que llega desde Barros. También permanece cortada la antigua carretera N-611 de acceso a Las Caldas. Y Adif ha reparado el argayo que afectó a las vías del tren en Riocorvo.

En las proximidades del Tubo, en Los Corrales de Buelna, sigue inundada completamente una gran mies que rodea una casa y una plantación de kiwis, aunque el nivel del agua ha descendido unos centímetros. Y en Barros el río Mortera también ha bajado su nivel, según Protección Civil, cerca de un metro.

Desde primera hora los claros se han alternado con lluvias e incluso con granizadas, pero esas pausas han permitido limpiar arquetas y evacuar el agua en algunas calles y callejones de la zona. De momento, los más afectados son las praderías paralelas al río Besaya, Mortera y Los Llares, sin que, en el primer recuento, la cosa haya ido a más.

11,00 h.

Estará activa la alerta naranja por nevadas en todo el centro de la comunidad desde las 00,00 h. hasta las 12,00 h. del domingo 1 de febrero. Se espera una acumulación de 10 cm.

(Fotos tomadas a las 9 horas en distintos puntos del valle de Buelna)

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La Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha iniciado el dragado del río Los Llares, en Arenas de Iguña, para aminorar el riesgo de inundaciones provocadas por un caudal que se desborda cada vez que llueve con cierta intensidad, afectando a las viviendas y ganaderías que se extienden paralelas al río en la zona oeste del valle. El alcalde, Pablo Gómez, explicó que la actuación se centra en la desembocadura del río Los Llares en el Besaya, a la altura de Las Fraguas, una de las zonas más peligrosas por la "gran acumulación de piedras que arrastra la corriente en invierno". Para evitar la fuerza del río y ese arrastre de sedimentos se trabajará también en una de las presas construidas hace años aguas arriba, para reducir la velocidad de las aguas. Trabajos que el acalde espera que "tengan carácter periódico" y se extiendan a lo largo de los próximos ejercicios a otros puntos "potencialmente peligrosos" de Los Llares. Entre tanto, explicó, "los trabajos se centran en las zonas habitadas del valle con mayor riesgo de inundaciones".

El Ministerio de Medio Ambiente y la Confederación han aprobado una inversión que ronda los 100.000 euros y que el Ayuntamiento quiere "exprimir" para "aprovechar al máximo" la limpieza del río. Para ello se ha cedido un terreno municipal en el que verter el material que se está sacando de Los Llares, "una vaguada próxima para que el gasto se vaya en dragar el cauce y no en el transporte", apuntó el alcalde.

"Ves el río ahora y parece imposible que se desborde, pero así es, prácticamente cada invierno", decía el alcalde al comprobar unos trabajos que se están notando especialmente bajo los puentes que sustentan las carreteras y vías del tren que atraviesan Las Fraguas.

La última inundación "grave" fue enfebrero de este año "debida al incremento del caudal por las lluvias y al ascenso del nivel del lecho del río por los sedimentos acumulados", dijo Pablo Gómez.

La consejera de Presidencia, Leticia Díaz, se ha desplazado hoy, acompañada por el director general de Protección Civil, Alberto Cayón, a Mazcuerras Cabezón de la Sal, San Felices de Buelna y Los Corrales, con la finalidad de inspeccionar sobre el terreno los daños causados en bienes personales y públicos por el temporal que en los últimos días ha barrido Cantabria. En todos estos municipios, en el transcurso de la visita, ha intercambiado opiniones y ha ofrecido el asesoramiento del Gobierno de Cantabria a los respectivos alcaldes.

Leticia Díaz se ha detenido, inicialmente, en la localidad de Villanueva de la Peña, en Mazcuerras, en dónde ha conocido los daños ocasionados por el agua en los garajes de una urbanización próxima al río Rucandio. A continuación, se ha desplazado hasta Ontoria (Cabezón de la Sal), hasta la mies de Los Mimbrales, paralela al río Saja, cuyo caudal ha experimentado una notable crecida.

La consejera, tras mantener un encuentro con la alcaldesa de Los Corrales, Mercedes Toribio y varios responsables del parque de Emergencias de este municipio, se ha desplazado a inspeccionar el argayo originado en la carretera del Collado. La visita continúo en los Talleres Quijano de San Felices de Buelna acompañada por el alcalde, José Antonio González Linares.

Díaz ha asegurado que el Gobierno de Cantabria revisará el mapa de puntos críticos que determina las zonas de mayor riesgo, con el fin de establecer medidas que permitan reducir la incidencia de futuros temporales. Asimismo, la titular de la Consejería de Presidencia ha incidido en la necesidad de coordinación de las distintas Administraciones con la finalidad de llegar al máximo grado de eficiencia.

Uno de los lugares más afectados por las intensas precipitaciones ha sido el municipio de Corvera de Toranzo, en el que han resultado afectadas cerca de un centenar de viviendas. En éste, Leticia Díaz, ha revisado los daños ocasionados en distintas infraestructuras viarias. La lluvia ha originado un argayo en Villasevil, otro en Borleña, y la inundación de varias viviendas en una urbanización de Cillera y en Ontaneda.

La previsión meteorológica, en la Comunidad Autónoma, para las próximas horas es que remitan las lluvias y suba la cota de nieve.

El Gobierno de Cantabria hará frente a los daños en bienes de carácter público y pondrá los servicios jurídicos a disposición de los ayuntamientos afectados para asesorarlos.

Los alcaldes de estas zonas han expresado su agradecimiento por la colaboración de los servicios de emergencia del Gobierno de Cantabria, durante el pasado fin de semana, y han ofrecido su colaboración para informar a los vecinos sobre la tramitación necesaria para comunicar estos siniestros a sus respectivos seguros.

Continúan las actuaciones de los bomberos del Parque de Emergencias de Los Corrales

Aún en la jornada de hoy jueves día 24, efectivos del 112, han seguido con las labores de achique de agua en bajos y garajes del municipio corraliego y resto de la comarca. Las imágenes muestra una actuación en la zona de Mies de Arduengo, en Los Corrales. Además de las importantes lluvias recogidas hoy, se complica la situación por el elevado nivel del agua en los ríos de la comarca.

Problemas en Cieza

Como muestran las imágenes, las lluvias caídas en esta jornada han arrastrado gran cantidad de barro en la calle y plaza donde se sitúa la casa consistorial del Ayuntamiento de Cieza. El propio alcalde, Agustín Saiz ha estado supervisando las labores de limpieza de la zona.

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Las peores previsiones se han cumplido y desde que se adjudicaron las obras de consolidación y drenaje de la ladera del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, apenas ha parado de llover, para preocupación de los vecinos, que temen que los plazos se alarguen y la vuelta a sus hogares con ellos. "Entendemos perfectamente que allí no pueden trabajar, y supongo que va a ser en mucho tiempo, que lo principal es la vida de las personas, de los trabajadores, pero eso no evita que nos preocupe la situación". Así se expresaba ayer el portavoz de los vecinos afectados por el corrimiento de tierras en San Mateo de Buelna, José Manuel Ceballos, tras más de dos semanas lloviendo sobre un terreno inestable y agrietado tras las fuertes lluvias que asolaron la comarca a finales del pasado mes de enero y que obligaron a desalojar el barrio. Cada día, especialmente desde el pasado jueves, se adentran en la ladera sobre la que se levantan las viviendas desalojadas y comprueban el estado de las grietas o la cantidad de agua que rezuma el terreno y salta por los muros de sus casas, hacia la carretera, cerrada al tráfico, que cruza el barrio.

Todos, vecinos, Ayuntamiento y empresas reconocen que lo cierto es que a los dos días de adjudicar las actuaciones para asentar y drenar el terreno comenzó a llover y apenas ha parado hasta ahora, con lo que poco se ha podido hacer en esa ladera. Se preveía lluvia, pero no sin cesar desde entonces, cumpliéndose los peores presagios de vecinos que temían que la vuelta a casa se iba a alagar más de lo previsto.

En el Ayuntamiento comprenden la preocupación de los vecinos. El alcalde, Luis Ignacio Argumosa, y el concejal de Obras y Urbanismo, Julio Arranz, han estado con ellos sobre el terreno. Han ido acompañados por personal de las empresas adjudicatarias de las obras, trabajadores que, a pesar de que hay jornadas en las que poco o nada se puede hacer, van todos los días a comprobar la situación del terreno. Ellos aseguran que el suelo no se mueve, que no ha cambiado en estos días de lluvia y que no hay motivo para la preocupación porque aprovechan las horas de tiempo más favorable para seguir avanzando e hincando los raíles que aseguran ese terreno.

El alcalde incidía ayer en que desde la empresa y el Ayuntamiento se ha hablado con los vecinos para tranquilizarlos porque "la obra avanza y la solución cada día está más cerca". "Se están haciendo las cosas bien, se adelanta cuando el tiempo da un respiro, pero contra la lluvia no se puede hacer nada", dijo.

"Soy un adicto a las previsiones del tiempo", decía José Manuel Ceballos este fin de semana. "Lo miro cada poco por si cambia, a ver cuándo deja de llover de una vez y nos dar un respiro a todos, vecinos y empresas". También reconoce que las tres familias que pudieron volver a sus casas tras el desalojo de enero sufren tanto con los días de lluvia incesante como piensan en quienes están viviendo fuera aún de sus hogares. "Confiamos en que las cosas mejoren y pronto estemos más tranquilos todos juntos", algo que, en su caso, incluye a sus padres, realojados, desde febrero, en pisos de protección en Arenas de Iguña.

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, visitó este domingo Los Corrales de Buelna, una de las principales zonas afectadas por el último temporal que ha sufrido Cantabria. Estuvo acompañada por el delegado del Gobierno en la comunidad, Pablo Zuloaga, y el consejero de Presidencia, Rafael de la Sierra, además de la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González, y buena parte del Gobierno local. La alcaldesa agradeció a la ministra la "sensibilidad" demostrada con Los Corrales de Buelna y la mostró algunos de las graves consecuencias del temporal, especialmente en toda la zona de Somahoz. También la explicó las medidas adoptada en la evacuación de una decena de vecinos en San Mateo.

El objeto de la visita de la ministra fue conocer de primera mano las zonas afectadas, valorando las consecuencias de "uno más de los capítulos del cambio climático", algo sobre lo que puso especial énfasis la responsable de Sanidad, tanto como en trabajar conjuntamente para evitar en la medida de lo posible esas consecuencias. Afirmó que lo previsible es que esos temporales sean cada vez más frecuentes "y debemos estar preparados para que la población no lo sufra".

Defendió el trabajo de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y habló de una inversión de cinco millones de euros en mediciones automáticas de los caudales de los ríos para prevenir los impactos de las avenidas, además de invertir en adecuaciones de cauces para evitar la presencia de obstáculos que hagan de barrera en los cauces.

Carcedo también destacó la colaboración entre administraciones y la ayuda que supuso la UME. Algo en lo que coincidió el delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga. Señaló que "hay que afrontar esta situación como algo excepcional que ha superado las previsiones ampliamente". También adelantó que el viernes explicará a los alcaldes de los ayuntamientos afectados como tramitar gastos de manera extraordinaria que luego podrán revertir ante la Administración general.

El consejero de Presidencia, Rafael de la Sierra, agradeció una visita que permitirá al Gobierno de la Nación tener una visión de primera mano de "la situación desastrosa de muchas comarcas" de Cantabria. Afirmó que una vez acabe el temporal se realizará un informe exhaustivo para saber qué ha pasado, si se podría haber actuado de otra forma y proponer, en su caso, nuevas fórmulas de actuación. "El cambio climático lo tenemos ya junto a nuestra casa", dijo y terminó diciendo que "vamos a ver como evoluciona el tiempo porque la preocupación aun es grande y estamos en situación de prealerta".

Cerró las intervenciones la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, hablando de la preocupante situación de un municipio que se despertaba con otro susto, el necesario desalojo de una decena de vecinos de San Mateo afectados por un corrimiento de tierras en ciernes. "Después de este devastador temporal siguen abriéndose nuevos focos de preocupación", dijo, para agradecer la "sensibilidad" de la ministra y la colaboración de todas las administraciones y cuerpos de seguridad, voluntarios, empresas y vecinos y la UME "que fue un respiro". "Vamos a tener que reponer todo lo dañado y necesitaremos vuestra ayuda", dijo, dirigiéndose a los representantes de las administraciones nacional y regional.

Los empleados de la empresa de estabilización de taludes Malla Talud Cantabria trabajan, durante todas las horas que la luz natural lo permite, para asegurar las grandes rocas que aún han quedado cientos de metros ladera arriba sobre la carrtera nacional N611 a la altura del gran argayo que la ha mantenido cortada desde el día 24 de enero. Ya se han retirado cientos de toneladas de barro, árboles y piedras. Muestra del tamaño de las rocas caídas son los baches que han provocado en el pavimento. También se pueden ver montones de piedras y grandes rocas aún sin retirar, en la orilla de la carretera más próxima al Besaya.

El gran desprendimiento que tapó la carretera por completo se encuentra a 250 metros del cruce de Somahoz, en sentido arenas de Iguña, poco antes de coronar la cuesta que allí tiene la carretera. Más cerca del cruce hay otro corrimiento de tierras que ya ha sido limpiado.

Si no sugen contratiempos, se espera poder dar paso el miércoles día 13 de febrero, con presencia todavía de señalistas que hagan compatible el paso de vehículos y la terminación de los trabajos.

La Policía Local de Los Corrales de Buelna ha aconsejado a otros tres vecinos de San Mateo que busquen otro alojamiento mientras no se garantice la seguridad en el barrio del Calero, afectado por un corrimiento de tierras que podría terminar afectando a más de una decena de viviendas. Son en total una quincena de vecinos desalojados que se han trasladado a casas de familiares o amigos, a excepción de una persona que ha sido alojada en un establecimiento hostelero de la zona, según informó el Ayuntamiento. La Policía Local también ha advertido de los riesgos de nuevos corrimientos de tierra en el barrio de Santián, en Barros, donde no se descarta aún una nueva evacuación.

Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y los técnicos municipales siguen pendientes de la evolución del argayo que amenaza a las viviendas del barrio, aunque sin poder tomar medidas de ningún tipo mientras persistan las fuertes lluvias, como explicaba a primera hora la alcaldesa, Josefina González. Algunos vecinos han solicitado volver a sus casas pero el Ayuntamiento ha dejado claro que no puede ser, porque "la situación de la Peña de San Mateo es realmente grave", dijo la alcaldesa.

A primera hora del domingo el Servicio de Emergencias del 112 decretó la evacuación de 11 vecinos de un barrio amenazado por una gran fractura de la ladera que nace en ese barrio, alertando desde el gobierno local de que se tardarán días en saber con certeza la gravedad de ese corrimiento de tierras. "Entendemos el nerviosismo de los vecinos por lo que pueda pasar, como no, pero no podemos permitir que regresen a sus casas mientras el riesgo esté ahí", dijo. "Ahora mismo, en las condiciones en las que está el terreno, no podemos meter maquinaria, es un terreno muy arcilloso y solo podemos esperar que el suelo aguante".

Presa de Quijano en el Basaya

Pero la situación es tan preocupante que ahora la inquietud se centra en otras cien familias, las que dependen de una empresa afectada directamente por el temporal, Trefilerías Quijano. La riada del jueves se llevó por delante la histórica presa de Somahoz, construida hace décadas para abastecer de agua una factoría que energéticamente depende de ese suministro. La alcaldesa habló a primera hora con sus responsables para conocer la situación "y no es tranquilizadora". La empresa, explicó González, está en contacto con la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para hallar cuanto antes una solución a "una situación que está afectando muy seriamente a la producción, con lo que están haciendo todo lo posible en tiempo récord para paliar ese problema y no tener que parar".

"Es tan grave lo que está pasando en general que hay soluciones que no son de hoy para mañana debido al enorme calado que pueden tener", apuntó la alcaldesa, para terminar asegurando que se están preparando para el temporal anunciado para esta semana "dentro de las posibilidades de un Ayuntamiento que cuenta con un equipo humano excepcional, desde la Policía Local a la Guardia Civil, los operarios municipales, Protección Civil y personas que nos han ofrecido su ayuda, además de la Guardia Civil y el respiro que supuso la presencia de la UME". "Estamos haciendo todo lo humanamente posible, pero hay cosas que tendrán que esperar ante las prioridades que nos vamos marcando y el tiempo que nos anuncian para esta semana".

Análisis de situación

El responsable de la Policía Local, Tomás Gutiérrez, ha hecho balance de la situación general de Los Corrales de Buelna, pidiendo tranquilidad a los muchos vecinos afectados y precaución ante un temporal que parece arreciará a lo largo de la semana.

En primer lugar ha explicado que en la actuación de todo el equipo dependiente del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna seguirán prevaleciendo las urgencias vitales y médicas, para a partir de ahí atender el resto de incidencias. En ese contexto alertó sobre la situación los corrimientos de tierra provocados por los regatos que llegan hasta el barrio de Santián, en Barros, una situación que, como la de San Mateo, están analizando los técnicos por si fuera necesario evacuar las viviendas afectadas. Otro barrio con accesos complicados es el de Genales, donde un corrimiento de tierras cierra los accesos. Habló del argayo de las Rozas, en Somahoz, toneladas de barro y piedra sin estabilizar, dijo, para el que se están buscando soluciones desde distintas instancias. Se han retirado ya tres argayos de la carretera Nacional 611 entre Los Corrales de Buelna y Cieza pero el agente de la Policía corraliega advirtió de que seguirá cortada al tráfico ante el riesgo de que en esas zonas sigan cayendo rocas y piedra a la calzada.

A lo largo de lunes se seguirán buscando soluciones a los problemas causados por la rotura de la presa de Somahoz en las grandes empresas de la Avenida Quijano y ADIF sigue estabilizando el terreno de la línea férrea, explicó. También se ha actuado en los daños provocados por el temporal en Las Caldas de Besaya, donde el río Besaya llegó a superar los seis metros de altura, según el medidor del puente.

Para terminar explicó que se sigue trabajando en evacuar el agua de decenas de garajes subterráneos, labor que se continuará realizando dentro de las posibilidades de un equipo en el que trabajan sin descanso toda la plantilla de Policía Local y Protección Civil, operarios municipales, Guardia Civil y bomberos del parque de emergencias de Los Corrales de Buelna, además, terminó, de empresas como ASV, que ha donado toda la señalización que se ha ido colocando en las zonas afectadas, señales que, en algunos casos, han 'desaparecido'.

Cieza

En Cieza el alcalde, Agustín Saiz, explicó que se trabaja en consolidar las comunicaciones con el exterior y agradeció el esfuerzo del Servicio de Carreteras en ese sentido. También señaló que a mediodía volvió la energía eléctrica a todo el valle, tras un corte debido a una avería en Viesgo.

Bárcena

Por otra parte el Ayuntamiento de Bárcena de Pie de Concha ha recomendado no beber ni utilizar para cocinar el agua de la red municipal en Media Concha y Pujayo, algo que había hecho también el Ayuntamiento de Molledo hasta mediodía de hoy lunes.

Las primeras lluvias fuertes del invierno afectaron en gran medida a los municipios de Los Corrales de Buelna, Arenas de Iguña y Molledo, dejando claro que habrá que adoptar nuevas medidas si no se quieren repetir los episodios de la ciclogénesis de 2013.

En Los Corrales de Buelna los vecinos de dos barrios que sufrieron especialmente aquel fenómeno, los de Santa Margarita y el Cohiño, volvieron a encender las luces de alarma este sábado. Los primeros vieron como se anegaba completamente el solar al oeste del río Muriago, como desbordaban las aguas y se metían de lleno en sus garajes aún maltrechos. La instalación del sistema de desagüe funcionó cuando llegó la pala del Ayuntamiento, sobre las 11 de la noche, pudo abrir las compuertas hacia el Muriago y evitar males mayores. Aún así, el Ayuntamiento anunció ayer a través del concejal de Obras, Serviliano González, que se tomarán medidas para evitar que el solar próximo vuelva a anegarse y provocar esas inundaciones. Y en Barros, en el Cohiño, los vecinos ya no están para ningún tipo de broma. Se cambiaron las tuberías y se modificaron las avenidas de agua, pero las fuertes lluvias desbordaron el río y de nuevo se inundaron algunos bajos, también con menores consecuencias que en 2013. Pero el susto vuelve a meterse en los cuerpos.

Lo mismo que en Arenas de Iguña. El alcalde, Pablo Gómez, explicó que en el pueblo de Pedredo todos los regatos que bajan de los montes se desbordaron, "dispersándose por la mies y saltando a la carretera con riesgo para las viviendas, que precisaron de sistemas de contención para no verse perjudicadas". Peor suerte corrió una nave ganadera invadida por el agua, "precisando la presencia de varias cisternas para aliviar la situación de las vacas estabuladas".

No escaparon al susto tampoco en las Fraguas, donde las casas próximas a la desembocadura del rio los Llares en el Besaya también sufrieron los estragos del agua "en una zona especialmente sensible debido a la acumulación de sedimentos y cantos rodados, en la zona de confluencia de ambos ríos, lo que origina un ascenso del nivel del lecho" que, según el alcalde, "está a la espera de que la Confederación Hidrográfica atienda los numerosos requerimientos formulados desde el Ayuntamiento y proceda a la eliminación de puntos de riesgo en el río los Llares, especialmente el dragado de ese último tramo, para evitar que el nivel del agua ascienda con riesgo para los vecinos y sus casas".

Y en Molledo los vecinos están desbordados por el miedo a nuevas inundaciones. En Santa Cruz de Iguña una nueva urbanización sufrió las avenidas de agua que convirtieron en una gran bañera sus garajes, según explicó la pedánea, Verónica Mantecón, preocupada por situaciones que "se vienen repitiendo desde que las grandes obras en el valle han modificado el curso de las aguas, afectando a nuevas zonas residenciales". Y en Santa Olalla Silvia o Amelia se mostraron enfadadas con la tardanza en reaccionar por las autoridades. El agua bajaba de los montes "convirtiendo las camberas en grandes ríos". Las arquetas están selladas al suelo y no se pueden levantar, con lo que el agua llegaba a las casas, se colaba hasta la cocina (literlamente), saltaba hacia la antigua Nacional 611 y se repartía por todas las viviendas, afectando a los bajos, que llegaron a tener más de 20 centímetros de agua acumulada.

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Los vecinos de San Mateo de Buelna se pasarán el próximo mes mirando al cielo y la tierra de la ladera del barrio del Calero, donde se levantan sus viviendas, algunas desalojadas desde el temporal de finales de enero. Su único deseo ahora es "recuperar sus vidas". "Hoy es un día muy feliz para todos nosotros", decía uno de los portavoces, José Manuel Ceballos, al comprobar que la maquinaria llegaba a ese terreno para iniciar las obras de consolidación y drenaje. "No olvidamos a quienes lo han hecho posible, por eso aprovechamos para agradecer el esfuerzo de José Luis Gochicoa, Ignacio Argumosa, Julio Arranz e Isabel Fernández, porque sabemos que han estado trabajando a tope para que la obra pueda comenzar", señaló en referencia al consejero de Obras Públicas, al alcalde de Los Corrales de Buelna, el concejal de Obras y Urbanismo y la responsable del área de Medio Ambiente. "Solo desear que haga buen tiempo, que todo salga bien y poder regresar a la normalidad, recuperar lo que eran nuestras vidas antes del temporal de enero".

Lo decía tras comprobar como las máquinas de la empresa Rucecan comenzaban a trabajar en esa ladera, iniciando este martes las obras de asentamiento de la ladera sobre la que se levanta el barrio. Las lluvias de enero abrieron varias grietas en ese terreno y se aconsejó desalojar varias viviendas por el riesgo de que el corrimiento de tierras terminara por afectarlas. Tras nueve meses de sustos a los vecinos y propietarios del terreno y búsqueda de soluciones las máquinas ya están en San Mateo.

Un día en el que el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna también ha confirmado la adjudicación de su parte en esa solución, las obras de drenaje de las fincas afectadas, como adelantó el alcalde, Luis Ignacio Argumosa. La empresa elegida es Tamisa y el precio de adjudicación de 46.200 euros. Previamente la Consejería de Obras Públicas había adjudicado a Rucecan por 64.454 euros el asentamiento del terreno mediante el hincado de railes.

El concejal de Obras y Urbanismo, Julio Arranz, explicó que la intención es acompasar unas obras que, dijo, en varias fases de su desarrollo coincidirán, por lo que era muy importante la puesta en contacto de las dos empresas para coordinar la ejecución de la consolidación del terreno y del drenaje, algo que ya hemos hecho", apuntó.

Así se lo han trasladado a los portavoces de las familias afectadas preocupadas en los últimos días porque las lluvias torrenciales del pasado miércoles abrieron nuevas grietas en ese terreno. Ahora vecinos, políticos y empresas esperan que el tiempo acompañe y se pueda avanzar en una solución que espera consolidar el terreno para que no se repita un episodio como el vivido a finales de enero, que obligó a desalojar a más de una decena de familias, de las que solo tres han podido volver a sus hogares, siempre con el miedo de que nuevas lluvias fracturen más ese terreno.

"Después de tanto pelear y tanta espera ya podemos respirar tranquilos porque las máquinas ya están aquí y comienzan las obras", dijo el alcalde, quien se unió a los vecinos deseando "que el tiempo acompañe, porque si es así se podrá cumplir sobradamente el plazo de un mes y podrán volver a sus casas en diciembre con todas las garantías". Argumosa entendía la preocupación de los vecinos, "antes por el cuándo y ahora por el cómo se harán las obras, preocupación agravada por el tiempo que ha pasado buscando una solución y por ver las obras ahora sobre sus casas", pero aseguró que las empresas han garantizado una obra segura.

Adelantó que la ejecución de los trabajos obligará, al menos esta semana, a cortar la carretera que pasa por el Calero "como medida de seguridad", algo que no dejará incomunicados a los vecinos que aún viven en ese barrio por la posibilidad de acceder desde la parte alta.

Argumosa y Arranz señalaron que si el tiempo acompaña en un mes estará terminada una obra sobre la que harán, dijeron, "un seguimiento diario de qué se hace, cómo y de qué manera avanzan las obras".

También mostró su satisfacción el consejero de Obras Públicas, José Luis Gochicoa, "por poder cumplir con nuestro compromiso". Ahora, dijo, habrá que esperar a que el tiempo de un respiro "con lo que se podrían incluso agilizar los plazos de ejecución y que los vecinos puedan volver a sus viviendas cuanto antes, que es nuestro deseo y lo que siempre hemos perseguido", dijo.

Recordó que el retraso en hallar una solución fue más administrativo que técnico y destacó que se ha llegado ya a una solución entre las dos administraciones, Consejería y Ayuntamiento, que permitirá llegar al final deseado.

(En el reproductor, declaraciones del consejero, José Luis Gochicoa y el alcalde, Luis Ignacio Argumosa).

(Nota de prensa remitida por Comunicación del Gobierno de Cantabria el pasado día 16 de agosto).

El Gobierno licitará próximamente las obras de reparación del terreno por el argayo de San Mateo en Los Corrales

El consejero José Luis Gochicoa y el alcalde, Luis Ignacio Argumosa, han abordado, además, la futura construcción de una variante y el puente de Ladreo en el municipio

El Gobierno de Cantabria se encuentra próximo a licitar las obras de intervención sobre el argayo de San Mateo, en Los Corrales de Buelna, por el que varias familias de la zona tuvieron que abandonar sus viviendas de manera temporal debido al deslizamiento del terreno.
El consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo, José Luis Gochicoa, ha confirmado al alcalde del municipio, Luis Ignacio Argumosa, que las obras van a ser licitadas “próximamente” para cumplir con el compromiso adquirido recientemente con los vecinos y que estos puedan regresar a sus viviendas antes de finalizar el año, en el transcurso de una reunión que también ha servido para analizar otras necesidades del municipio, como la construcción de una variante y el puente de Ladreo.
Solución al argayo
Según ha detallado el consejero, en octubre ya podrían comenzar los trabajos a los que el Gobierno autonómico destinará 90.000 euros para estabilizar el terreno mediante un procedimiento que se va a realizar en dos fases. Una primera, en la parte baja del terreno, con la instalación de carriles de acero hincados en el terreno y atados con viga de hormigón para que, una vez finalizada, pueda ejercer como pantalla y evitar cualquier tipo de deslizamiento.
En la segunda fase se realizará una zanja integrada por grava y geotextiles para facilitar el drenaje y el filtrado del agua interior hacia el río que será realizada por el Ayuntamiento y tendrá un coste aproximado de 50.000. La actuación global rondará una inversión de 140.000 euros.
A su finalización, los propietarios del terreno podrán reconstruir el paisaje y tendrán la garantía de que la medida adoptada evitará cualquier tipo de alteración en el interior de la ladera que pudiera provocar un nuevo deslizamiento.
El alcalde se ha mostrado “muy contento” por el cumplimiento de los plazos para que los vecinos puedan estar “tranquilos” sabiendo que las obras no se van a demorar y podrán regresar a sus casas en la fecha prevista. Por ello, ha agradecido la intervención del Gobierno para “agilizar” los trámites lo máximo posible.

Variante de Los Corrales de Buelna

Ambos también han analizado la construcción de la variante de Los Corrales de Buelna y el puente de Ladreo, proyecto que se dilatará algo más en el tiempo debido a los trámites administrativos que conlleva y en los que intervienen diferentes administraciones como la Confederación Hidrográfica.
En este sentido, Gochicoa ha mostrado el firme compromiso por avanzar en el documento y realizar un estudio informativo en base a los criterios establecidos por Confederación, con el fin de que la obra pueda ser realidad en un futuro.
En base a esta actuación, la Consejería va a desarrollar otras medidas para “disminuir” la incidencia de inundaciones que tiene el municipio de Los Corrales de Buelna. Para ello, se van a tener en cuenta los estudios realizados por el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria que definen “posibles intervenciones” y ha citado, entre ellas, los requecidos de muros, la realización de escolleras o la modificación de la sección haciéndola más natural. “Comenzaremos con el río Besaya por ser el que más afecta a la futura variante”, ha subrayado.  
Por su parte, Luis Ignacio Argumosa ha manifestado que, aunque esta obra es “fundamental” para evitar que el tráfico pesado atraviese el casco urbano, es consciente de que entraña una tramitación más larga y ha mostrado su comprensión porque ve que “se están dando pasos” por avanzar en ella.
Finalmente, ambos han destacado la “buena sintonía” entre ambas administraciones y se han emplazado a futuras reuniones para analizar otras necesidades de Los Corrales de Buelna en materia de saneamiento.