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"Esto nos ha matado, nos ha matado a todos". Es la frase que repite Mercedes al pensar en su situación actual, desalojada de su casa en el barrio del Calero, en San Mateo. Su hijo ha podido volver con su familia, pero su hogar aún está amenazado por la fractura de la peña que se levanta al sur del barrio. "Sé que nadie tiene la culpa pero nos ha matado, a los 65 años tienes que dejar tu casa con todos los sacrificios que has hecho y para no saber dónde ir". Así están algunos de los desalojados, Carlos en casa de su madre, Solita con su nuera, Iván en una casa habilitada para el en Baillo, Palencia. Y Ana aún con su hija en Mata, en San Felices de Buelna, porque a pesar de ser una de las que puede volver a su vivienda los hijos no quieren ni oír hablar de ello hasta que la situación de la ladera se normalice.

Mercedes y José Manuel están en casa de la hermana de éste. Están bien, están agradecidos, pero como en casa, en ninguna parte. "En casa tengo todo a mano, todas las pastillas ordenadas, las mías y las de mi marido, y ahora no sé ni cómo las tengo ni cómo las tomo", dice Mercedes. Pero lo cierto es que mira a su marido, aún más preocupada. "No soportaría que nos pasara algo". José Manuel llevaba días sin decir nada. El miércoles por la noche por fin dijo algo tan categórico como que "solo quiero un lugar donde estar tranquilo".

Los dos están buscando un piso donde quedarse el tiempo que dure el desalojo, que se prevé a largo plazo. Pero las inmobiliarias ponen problemas si el alquiler es menor a seis meses, con lo que tenían uno ya apalabrado pero no han podido firmar el contrato. El Ayuntamiento, a través de la alcaldesa, Josefina González, les ha ofrecido pagar el alquiler, una de las soluciones individualizadas que han acordado esta misma semana para las familias afectadas. Mercedes vive en medio de una emoción que apenas puede controlar. Aún lamenta el cercano fallecimiento de su hermano y, por si fuera poco, ayer la llamaron para ser operada de la cadera, después de semanas de espera. Algo que puede trastocar el destino final del matrimonio. Porque Lucía, su hija política, ya les ha ofrecido habilitar una habitación en la planta baja tras la operación. Los familiares recuerdan el día que Mercedes y José Manuel tuvieron que dejar su casa. Mercedes se aferraba a las fotos de sus padres y su hermano, mientras los demás guardaban cosas de primera necesidad.

El hijo de ambos, José Manuel, también vecino del Calero, no quiere que se muevan de Los Corrales de Buelna: "llevan toda la vida aquí, y si me llevo a mi padre a Arenas de Iguña va a estar todo el día en la carretera yendo y viniendo, y no quiero".

Carlos tuvo que dejar ese mismo día su casa en lo alto del barrio. Fue uno de los primeros en comprobar como se abría la Peña de San Mateo. Le había avisado otro vecino, Iván, el viernes por la noche. El sábado volvieron a apostarse frente a la ladera para comprobar que no pintaba nada bien y entonces el propio Iván llamó al 112. El sábado hizo un buen día y aguantaron en sus casas, pero por la noche el temporal volvió a notarse y el domingo por la mañana el Ayuntamiento y el 112 decidieron la evacuación. "Salí con lo puesto, no estás acostumbrado a esas situaciones y he tenido que volver un montón de veces, con la Policía, para recoger cosas que se me habían olvidado". No se le olvidaron sus tres gatos y dos perros. Con ellos comparte habitación en la casa de su madre, en la calle Luzmela de Los Corrales de Buelna. "Mi madre está encantada y yo también, pero necesito espacio para todos". Es uno de los que ha pedido una de las casas que el Gobierno regional ha puesto a disposición de los afectados en Arenas de Iguña. Aunque en principio se había fijado el tiempo de espera en 15 días todo se ha acelerado. Gesvican llamó a Carlos ayer para adelantarle que espera poder contar con su piso la semana que viene. Incluso le preguntaron que necesitaría. Tendrá instalados cocina y baños, pero desde la empresa pública insistieron en ofrecerle algo más de mobiliario. "Al final le dije que un sofá y una cama, no necesito más, pero si les hubiera pedido otro mueble también me lo habrían facilitado". "Hasta ahora todos han sido muy amables, lo único que quiero es que esto no se quede en buenas palabras, porque nos ha trastocado completamente, yo llevo ya una semana sin trabajar y es necesario que volvamos a la normalidad en la medida de lo posible". Termina reconociendo que el problema va para largo: "no creo que este año pueda ver el Rebujas en mi casa, no creo", decía, en relación al famoso festival rock que se celebra en San Mateo a finales de septiembre.

Ana está en Mata, en  San Felices. Podría haber vuelto ayer, pero los hijos no se lo han permitido porque quieren, ellos y la propia Ana, tener clara la evolución de la fractura del terreno. "Nos dicen tantas cosas que al final no sabes qué pensar, queremos creer en los técnicos pero el miedo no nos le quita nadie". Está bien con sus hijos en San Felices de Buelna pero "ésta es mi casa y yo quiero estar aquí, con mis vecinos, con mi gente".

José Manuel, Lucía y sus hijas, siempre con las puertas abiertas para cuántos pedimos sin cesar, reconocen que han pasado la primera noche en sus casas con mucho miedo. Los técnicos les han permitido volver, pero también a ellos les llegan distintas versiones de los técnicos que día a día analizan el corrimiento de tierra. "Cualquier ruido que oíamos nos ponía en alerta y tuvimos que convencer a mis  hijas de que no pasaba nada para dormir todos aquí, pero lo cierto es que no hacemos más que mirar hacia la peña".

Solita y Ángel están en casa de la nuera. Es una de las familias que esperan que su propio seguro pague el alquiler de un piso, y en ello están, canalizando ayudas y buscando una vivienda en Los Corrales de Buelna.

Poco a poco van tomando forma las soluciones que se acordaron en la reunión con la alcaldesa de Los Corrales de Buelna esta semana. Tres viviendas ya fuera del perímetro de desalojo, dos familias buscando piso que pagaría su seguro, otra también buscando piso que afrontaría el Ayuntamiento y dos familias con destino a Arenas de Iguña. El resto, están ubicadas con familias o amigos sin problema para esperar el tiempo que haga falta hasta poder volver a recuperar sus hogares, su vida.

San Mateo ha terminado convirtiéndose en un campo de batalla política que ha llevado a los vecinos a un estado "de desánimo" que les hace pensar que la solución a los desalojos de una decena de viviendas del barrio del Calero y al pago de la reparación del terreno afectado por el corrimiento de tierras que afecta a ese barrio está cada vez más lejos. Sobre esto último habló ayer la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González, para pedir "que alguien me diga, por escrito a ser posible, y mejor José Luis Gochicoa, que está tan dispuesto, cómo justifico legalmente una intervención en una finca privada desde una entidad pública, porque ese es el problema y el resto paja", dijo, aludiendo a la entrevista que los afectados mantuvieron el martes con el consejero de Obras Públicas y Vivienda. Es la respuesta de la Alcaldía al problema que ha tomado protagonismo en los últimos días, por encima incluso del desalojo de una decena de viviendas por miedo a que las grietas del terreno terminen convirtiéndose en un argayo que afecte al barrio del Calero.

La pregunta es quién debe pagar el afianzamiento del terreno para que deje de ser un peligro y se pueda restituir la normalidad en el barrio. Los servicios jurídicos del Ayuntamiento ya han advertido que son terrenos privados, por lo que la intervención de las arcas municipales sería más que complicada si no se encuentra un cauce acorde a la legalidad. Tanto es así que la alcaldesa ha explicado que se ha pedido un informe jurídico al Gobierno de la Nación y a la Dirección General de Administración Local del Gobierno regional para saber si hay alguna salida posible que permita evitar cargar sobre los propietarios del terreno el coste de la reparación. "Eso es lo que me gustaría, es lo que les gustaría oír a los vecinos, pero no me sale mentir y tengo que decirles lo que me plantean los técnicos", dijo González. Repitió que "tengo la intención, incluso me parece una injusticia que se cargue a los vecinos con ese coste, tengo el dinero, pero alguien me tiene que decir cómo justifico la intervención sin saltarme la ley".

Los afectados han respondido, apuntando a que "son conocedores de que ante este tipo de eventualidades existen otras opciones legales y administrativas distintas a las que la alcaldesa ha elegido y que manifiestan una mayor voluntad de buscar soluciones que no perjudiquen, como en este caso, a las dos familias humildes propietarias de las fincas".

Josefina González ha respondido también a varias posibles salidas, como una cesión del terreno o la expropiación. En ambos casos la cuestión se centra, dijo, en que "ningún técnico firmará la compra de un terreno en la situación en la que está esa ladera con la carga económica que supone la reparación".

Sobre la posibilidad de que se hubiera pedido por vía de urgencia esa reparación explicó que "desde el minuto uno nos pusimos en marcha pero no tuvimos el informe sobre la situación del terreno y las posibles soluciones hasta hace unas semanas".

En ese asunto incidió en otra cuestión, la de los seguros. "Si hubieran estado aseguradas las fincas ya se habría hecho cargo el Consorcio de Seguros, pero no es así, como tampoco hubo ninguna reclamación presentada en el primer mes por parte de los propietarios, algo que, a pesar de todo, sí se hizo desde el Ayuntamiento".

"No fuera malo que un informe dijera que una de las principales causas del corrimiento de tierras es el manantial o los caminos que cruzan la ladera, como dicen los vecinos, porque eso abriría la puerta a una solución y encima sería la Dirección General de Montes la que se haría cargo de las obras, con lo que ganaríamos todos", afirmó. En ese sentido incidió en que se ha solicitado a Montes un informe técnico para saber si esos pasos tienen alguna relación con las grietas del terreno.

La alcaldesa fue crítica con las declaraciones del consejero de Obras Públicas y Vivienda a los vecinos, asegurando que "el consejero se ha pasado de frenada en esa reunión", cuando, añadió, "la realidad es que hay dos administraciones que tienen que trabajar en conjunto y no decir cosas que no se ciñen a esa realidad". Tampoco dejó fuera a sus socios regionalistas en el gobierno local, preguntándose "¿dónde está mi teniente de alcalde y concejal regionalista de Obras y Urbanismo, porque parece que no le nombra nadie?". Sobre unos y otros dijo que "pudiera parecer que en vez de trabajar en equipo pretenden dejar a la Alcaldía a los pies de los caballos".

También habló sobre la posibilidad de que Obras Públicas ponga sobre la mesa un convenio entre ambas administraciones, como señalaron los vecinos tras la reunión con el consejero. La alcaldesa dijo estar dispuesta "a firmarlo mañana mismo o cuando quiera Gochicoa, solo le pido que sea antes de las elecciones, con valentía, y que diga a qué se compromete".

Entre tanto los vecinos siguen pidiendo "un estudio profundo" de las causas que produjeron el corrimiento de tierras, y es que mantienen las dudas suscitadas por el informe técnico presentado ante el Ayuntamiento, un informe que "omitía la existencia de elementos tan significativos como un manantial de agua subterránea y la progresiva deforestación de la Peña de San Mateo por la construcción de pistas para la extracción maderera".

También han anunciado su próximo paso, una recogida de firmas que se iniciará hoy jueves "con el objetivo de recabar el mayor apoyo posible a sus peticiones". Entre tanto, seguirán reclamando a la administración regional y local "implicación y generosidad para la cobertura de los gastos de reparación y claridad para solventar las dudas generadas por el informe técnico".

Cuando son las 17,45 horas del miércoles 23 de enero, sigue lloviendo. La pleamar tendrá lugar a las 18,30 h. y su coeficiente alto, del 100%, hace prever que la situación puede empeorar en las próximas horas. La agrupación de voluntarios de Protección Civil de los Corrales ha permanecido todo el día controlando los puntos más importantes.

La carretera de circunvalación conocida como M-30, a la altura de Talleres Landeras se encuentra parcialmente anegada, por lo que es necesario circular con gran precaución.

La carretera N-611, a la altura de la Media Hoz, curva de El Manco, corre riesgo de ser inundada por la crecida del Besaya, al igual que la Nacional 611 entre Baros y el túnel de Las Caldas. También el puente que une Somahoz y San Andrés tiene ya muy cerca el nivel del agua y el cauce ha cubierto el aparcamiento situado entre el río y las vías del tren, en ese mismo punto.

Durnante la mañana han intervenido en unos garajes de la calle Luzmela. La Policía Local ha balizado el carril bici en Las Caldas, totalmente tapado, llegando el agua del Besaya, a esta hora, a media altura de las farolas allí instaladas.

Los bomberos del parque de emergencias de Los Corrales de Buelna achican agua en el IES Estelas de Cantabria y la cantidad de agua caída en las últimas horas ha provocado el hundimiento de una casa deshabitada en Santiago de Cartes sin que se produjeran daños personales.

Problemas en la A-67

Desde media mañana de hoy miércoles, ya era visible un desprendimiento de tierra motivado por un importante curso de agua que descendía desde Orza y barrio de La Cuesta hacia la autovía A-67. El agua atravesaba la calzada para luego circular por las fincas colindantes y llegar a la recta de San Mateo, llenando de barro las inmediaciones del IES Estelas de Cantabria. Tanto es así que los bomberos del Parque 6, de Los Corrales de Buelna, estuvieron por la tarde achicando agua y limpiando la zona. Durante la mañana, personal del servicio de Matenimiento de la autovía estuvo realizando trabajos para impedir que la circulación en esa vía se viera más afectada.

Fotografías facilitadas por la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil

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El Ayuntamiento de Cartes encargará un proyecto técnico con el que reforestar toda la ribera del río Besaya, dañada especialmente por el temporal del pasado mes de enero. La intención del equipo que lidera el alcalde, Agustín Molleda, es regenerar toda el área con un bosque de ribera autóctono, un proyecto de recuperación medioambiental que sirva de ejemplo para otros lugares "devolviendo al río y su entorno el valor ecológico y paisajístico de antaño". Es uno más de los proyectos que "miran hacia nuestro río" como ha dicho en más de una ocasión un alcalde "empeñado" en "no dar la espalda a un valor tan importante como el Besaya, fuente de riqueza en todos los ámbitos".

Molleda explicó que la regeneración de la ribera del Besaya parte de un "compromiso adquirido" con la sociedad cartiega "pensando en verde, poniendo en marcha los planes que se esperan de un gobierno preocupado por la recuperación ambiental y la reforestación y por todo aquello que sea sumar en verde para el municipio de Cartes", dijo.

El primer paso oficial será la adopción de un acuerdo plenario que pondrá en marcha un plan a cuatro años vista, del 2020 al 2023, con una partida económica entorno a los 250.000 euros " para trasformar toda la ribera del Besaya, desde el puente de Cartes hasta el de Riocorvo, recuperar una ribera muy dañada por los temporales de enero".

La pretensión es contar con un proyecto técnico que logre un resultado óptimo, porque "no queremos construir un jardín, sino conservar, preservar un bosque de ribera con todo lo que ello conlleva". No solo buscará mantener en buenas condiciones la arboleda propia, también luchará contra las plantas invasoras con "planes periódicos para erradicarlas y hacer un seguimiento anual, dentro de un proyecto a cuatro años que seguro que tendrá continuidad en próximas legislaturas".

En ese proyecto se quiere implicar a la parte "más importante" de la sociedad cartiega, a los 1.400 vecinos menores de 14 años, a los que se les ofrecerá la opción de participar en la propuesta a través del plan 'Diseña tu bosque, diseña tu municipio'. Una intención que pretende "garantizar el futuro de nuestra ribera".

 

El acceso a Los Corrales de Buelna desde la Autovía de la Meseta a la altura de Somahoz, en sentido Torrelavega, permanecerá cortado al menos a lo largo de todo el día de hoy y mañana, hasta que se concluyan las obras de relleno de un gran socavón provocado este fin de semana por el exceso de agua en el arranque de esa entrada al casco urbano. Responsables del Ministerio de Fomento y de la empresa Conservación de Carreteras están revisando palmo a palmo todo el tramo de Autovía entre los túneles del Gedo y la rotonda que regula los accesos  a Los Corrales de Buelna desde el norte y sur de la A-67 para determinar el origen de la filtración de agua que provocó ese hundimiento del asfalto. Casi doce metros cuadrados de agujero que ya está cubierto de tierra.

Trabajos

Conservación de Carreteras está trabajando en el lugar con una pala y un pisón para afianzar el firme y asfaltarlo posteriormente con el objetivo puesto en abrir cuanto antes ese tramo de entrada al pueblo. La empresa ha comprobado que todas las canalizaciones hechas con motivo de la construcción se encuentran en perfecto estado por lo que están estudiando el terreno para localizar una nueva filtración aunque bien es cierto que con el agua que cayó este fin de semana se podría haber abierto una vía en cualquier lugar de unas laderas que tradicionalmente siempre fueron lugar de paso de manantiales y de hecho en ellas nace el río Muriago que atraviesa Los Corrales de Buelna de sur a norte.

Los conductores que circulen con dirección a Torrelavega podrán acceder al casco urbano de Los Corrales de Buelna por la entrada en San Mateo o en Barros.

((Imagen reciente tras producirse el hundimiento del terreno)

Vecinos, comerciantes y empresarios del valle de Buelna restañen las duras heridas que ha dejado la tormenta en hogares, urbanizaciones, carreteras y factorías, con una primera estimación que cifra ya en varios millones las pérdidas. Es el caso del polígono industrial de la recta de la Agüera, entre Los Corrales de Buelna y San Felices de Buelna, donde más de una veintena de empresas se han visto inundadas por un pequeño arroyo que anoche era un mar de agua. Factorías como Greyco, con un metro de agua, tendrán difícil abrir este lunes, como otras tantas en esa recta. Así se lo explicó el alcalde, José Antonio González Linares, al presidente, Ignacio Diego, y la diputada y alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Mercedes Toribio Ruiz, al comprobar sobre el terreno los destrozos. Todos coincidieron en enviar un requerimiento inmediato a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para que limpie el cauce de ese arroyo. El alcalde afirmó que “desde que entré en el Ayuntamiento vengo pidiendo a la Confederación que limpie este río y nada”. Lo mismo decían los empresarios. “Llevamos 20 años alertando de estas inundaciones, y ahora esto es la gota que colma el vaso”. En Los Corrales de Buelna una veintena de urbanizaciones dañadas, desde Barros y San Mateo al centro de Los Corrales de Buelna. En todos los casos desprendimientos de tierra en las laderas del monte Orza hicieron que los ríos arrastraran un cauce especialmente dañino, con piedras, árboles y mucha cantidad de agua.

Nada se resistió y garajes y hogares sufrieron las consecuencias. Especialmente en urbanizaciones como el Cohiño, en Barros, o Santa Margarita, en Los Corrales de Buelna, además de toda la zona del Isprón, en San Mateo. “Y ahora que, a quién reclamamos, si llevamos haciéndolo años”, decía Verónica en Barros. Pedro, en Santa Margarita, era uno de los muchos que intentaban limpiar sus garajes, con coches completamente cubiertos de agua y enseres “para tirar, aquí ya no sirve nada de nada”. En San Mateo también pasaron miedo. “Todo sucedió en unos minutos, de repente el agua se echó encima y empezamos a ver subir el nivel por toda la casa”, contaba Arantxa. Y mientras, alcaldes y concejales intentando restañar otras heridas.

El alcalde de Cieza, Agustín Saiz, pidiendo la reparación de la carretera de acceso al valle. Lo mismo que Mercedes Toribio Ruiz en la carretera de acceso a Collado, cortada en un carril y cerrada al paso de vehículos pesados por riesgo a que se venga abajo, debido a los múltiples argayos. O José Antonio González Linares en la carretera entre San Felices de Buelna y Las Caldas de Besaya. Y con todo, otro argayo cortó las vías del tren en Somahoz. Los políticos ya han adelantado que se trabaja en cuantificar los daños y “detallar todos los puntos conflictivos para remediarlo y evitar que se repitan estas inundaciones”, decía Mercedes Toribio Ruiz.

Vídeo
Disponible un vídeo del inicio de las inundaciones, facilitado por una videoaficionada.

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El coordinador de Ciudadanos (Cs) Valle de Buelna, Nicolás Campuzano, ha pedido un “reconocimiento público y expreso” a la labor de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de los diferentes servicios que han colaborado para paliar los daños causados por el temporal que ha azotado duramente esta zona de Cantabria.

“La actuación de los cuerpos de emergencias y seguridad en las inundaciones sufridas ha sido excelente”, ha subrayado Campuzano, por lo que “desde Cs consideramos que es justo que los vecinos tengamos la oportunidad de trasladar nuestro agradecimiento tanto a la UME, como a Protección Civil, Policía Municipal, 112 y Guardia Civil por su destacada actuación”.

En su opinión, el desempeño de los efectivos de la UME en todas las ocasiones en las que prestan su servicio a la ciudadanía es “ejemplar”. En el caso concreto de las últimas inundaciones, su trabajo “ha sido fundamental”, según Campuzano, para “restablecer la normalidad” en el Valle, a donde se desplazaron más de 200 efectivos y 53 vehículos para “combatir los efectos del agua”.

“Por todo ello, creemos que es necesario brindar un reconocimiento a una unidad militar que, en los últimos años, ha tenido una importante presencia en el Valle”, ha destacado el coordinador de Cs, que ha recordado cómo en diciembre de 2015 la UME contribuyó a extinguir la oleada de incendios forestales que afectó a los montes de Cantabria.

El Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna decretó a primera hora de la mañana de hoy domingo la urgente evacuación de 11 vecinos del barrio de El Calero, en San Mateo de Buelna, ante el riesgo del desprendimiento de toda una ladera de la montaña, afectada por un argayo de grandes dimensiones que venía preocupando a los técnicos municipales desde la noche del viernes. Las lluvias que arreciaron en la zona la madrugada del sábado al domingo obligaron al gobierno local y al servicio de emergencias del 112 a adoptar como medida de precaución el urgente desalojo de cinco viviendas de ese barrio, las más amenazadas por un posible desprendimiento de tierras. Sobre las 11 de la mañana Protección Civil, Guardia Civil y Policía Local acordonaron la calle que atraviesa el barrio y comenzaron a comunicar a los vecinos la necesidad de abandonar sus viviendas.

Como ya sucedió en Santa Olalla (Molledo) la semana pasada, algunas personas se resistieron en principio a abandonar sus casas, pero la orden era clara y el riesgo evidente. Las grandes grietas abiertas a lo largo de más de 100 metros en la ladera no dejaban lugar a ninguna duda sobre el peligro que suponía una montaña que siguió sufriendo durante todo el domingo una lluvia constante.

Los vecinos afectados se fueron reubicando en casas de amigos y vecinos, una estancia que puede ser larga, porque según informó la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González, ha comenzado ya una evaluación del terreno que "llevará tiempo porque queremos estar completamente seguros sobre los riesgos que entraña la situación de ese corrimiento de tierras antes de que se pueda volver al barrio". Lo dijo tras comprobar el estado de esa ladera en compañía del delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga. Explicó que se habían valorado posibles soluciones para encauzar posibles corrientes de agua y controlar en lo posible ese desprendimiento, pero a primera hora del domingo los técnicos decidieron que era imposible adoptar medidas reparadoras.

También se ha desplazado a San Mateo un técnico del Servicio de Aguas de Torrelavega, alertado por vecinos y Guardia Civil ante el hecho de que por la ladera afectada cruza la tubería que parte de la estación depuradora de Los Corrales de Buelna hacia los depósitos que abastecen de agua a la capital del Besaya. En principio no está dañada pero todo dependerá de lo que suceda con el argayo. Los técnicos prefieren "ni imaginarse" lo que supondría que quedara afectada la canalización, dejando sin suministro a Torrelavega y todo el entorno. Por si acaso, ya manejan la desviación de la red de tuberías desde la Depuradora de Los Corrales de Buelna a Torrelavega por el valle.

La alcaldesa explicó que "como ha sucedido hasta ahora la máxima prioridad son los vecinos, y no vamos a esperar ni un minuto más a saber qué pasa con un argayo que supone ya un peligro". Calculan los técnicos que pueden ser unos 3.000 metros cuadrados de terreno inestable en el que se han colocado ya puntales de medición para controlar el avance del corrimiento de tierras.

Los vecinos estaban enfadados tanto como preocupados. No estaban para muchas explicaciones mientras ponían a buen recaudo sus principales pertenencias y cogían lo necesario para pasar al menos unos días fuera de sus casas. La amenaza real del corrimiento del terreno no les dejaba demasiado tranquilos a la hora de dejar el barrio. Javier vive en San Mateo y dejaba clara una preocupación "que no se puede evitar, aunque tal y como están los montes se veía venir, no es la primera vez que sufrimos argayos aquí". También lo decían los vecinos de la plaza del Isprón, mirando el argayo: "siempre nos han dicho que las laderas de San Mateo tienen muchas vías de agua por debajo y esto tenía que terminar pasando".

Desde la Dirección General de Protección Civil y Emergencias el Gobierno de Cantabria, y el 112 se recomienda a todas aquellas personas que vivan en zonas cercanas a laderas que observen el terreno y, ante cualquier desprendimiento o fractura abierta, llamen al 112 para comunicar la situación.

El alcalde de Cieza, Agustín Saiz, ha pedido al delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, que traslade a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico la preocupación de los municipios por el estado de los ríos, "desbocados" tras el temporal, con escolleras destrozadas y cauces aún afectados por la presencia de piedras y árboles. También ha detallado el estado de un municipio que ha quedado mermado en las comunicaciones por carretera tras el cierre de la que comunica Collado de Cieza con Los Corrales de Buelna. Ahora mismo solo se puede acceder a través de la Nacional 611 que parte de Arenas de Iguña, teniendo en cuenta que el acceso a Villayuso está abierto solo en un carril.

El delegado del Gobierno y el alcalde recorrieron el municipio junto a la responsable de la Agrupación Socialista, Lorena Pérez, comprobando los daños generados por las riadas y por los argayos en diferentes carreteras.

Zuloaga reconoció que "como en el resto de municipios que estoy visitando, queda mucho trabajo por delante, además del sufrimiento padecido por muchas familias que han vivido de primera mano la fuerza del agua entrando en sus viviendas".

Explicó que desde la Delegación se trabaja en tres líneas; informar a los particulares sobre la necesidad de que detallen sus reclamaciones ante las compañías de seguro para que estas repercutan las ayudas al consorcio; informar a los ayuntamientos, como se  hará en dos convocatorias el próximo viernes, de los trámites a cumplir para reclamar los gastos extraordinarios que surjan del temporal; y como tercera línea de trabajo, la actuación del Ministerio de Fomento o la Confederación Hidrográfica del Cantábrico afrontando los daños producidor en las líneas férreas, carreteras o cauces de los ríos "absolutamente alterados porque las líneas de defensa se han visto desbordadas cuando no destrozadas".

A partir de ahí, dijo, se hará un diagnóstico de la magnitud de los problemas generados por el temporal para empezar a trabajar en la "vuelta a la normalidad", recuperando las infraestructuras dañadas.

Terminó enviando un mensaje de "tranquilidad" ante las adversas previsiones meteorológicas "porque tenemos a la Guardia Civil para garantizar la seguridad".

Los afectados por el corrimiento de tierras de San Mateo de Buelna han salido "más que satisfechos" de su primera reunión con el delegado del Gobierno, Eduardo Echevarría, "una persona que nos ha demostrado mucha empatía y que incluso nos ha dicho que había ido a ver personalmente el estado del terreno".

El delegado les trasladó su preocupación, comprometiéndose en esa reunión a trabajar para encontrar una "salida definitiva", y aseguró que ha pedido dos informes sobre la situación de la Peña de San Mateo, uno al Ministerio de Fomento y otro a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. En la reunión ha expresado la necesidad de lograr que colaboren las administraciones local, autonómica y estatal para dar una solución que desbloquee la situación actual.

"Nos ha tendido la mano para lo que necesitemos, nos ha ofrecido una colaboración total y nos ha pedido que si hubiera novedades nos pongamos en contacto directo con él", explicó José Manuel Ceballos, uno de los representantes.

En la reunión los afectados le han trasladado toda la información que tienen hasta el momento, los informes, las opiniones que han ido reuniendo y, por supuesto, el apoyo popular ratificado por las más de 6.100 firmas que registraron la semana pasada en la propia Delegación del Gobierno.

También han hablado de la carretera que atraviesa el deshabitado barrio del Calero, una vía entre casas desalojadas por la que, según los vecinos, no deja de pasar gente y vehículos, algo que no acaban de entender. A Echevarría le han trasladado la pregunta que se hacen. "¿cómo es posible que las casas a los dos márgenes de la carretera estén desalojadas por el peligro que corren y la carretera esté abierta?". También le han trasladado otra preocupación, la de las personas "desconocidas" que merodean un barrio con casas vacías de personas pero llenas de contenido.

Así mismo han hablado de los "cambios notables" que está experimentando la ladera y de los muchos técnicos que se acercan por el simple hecho de conocer de primera mano el problema. El último hasta ahora un geólogo asturiano que "incidió, por lo que se percibe a primera vista, en la inestabilidad del terreno". Hasta tal punto que las familias que han podido volver a sus viviendas no descartan que la llegada del mal tiempo las obligue a abandonar de nuevos sus hogares, como ya sucedió a finales de enero.

El nuevo equipo de Gobierno de Los Corrales de Buelna se ha reunido este lunes con los afectados por el corrimiento de tierras en San Mateo, para explicarles, junto a técnicos del Gobierno regional, el plan de trabajo diseñado para agilizar lo máximo posible la ejecución de las soluciones planteadas en la reunión que mantuvieron con la consejera de Presidencia, Paula Fernández Viaña, y con el de Obras Públicas, José Luis Gochicoa el mes pasado. En la reunión de este lunes estuvieron por parte del Ejecutivo local el alcalde, Luis Ignacio Argumosa Abascal, el primer teniente de alcalde, Julio Arranz y Javier Conde, David García e Isabel Fernández Quijano.

Al término de la reunión el alcalde explicó que la intención es recortar en lo posible los plazos, agilizando la licitación para ejecutar los dos planes de intervención sobre el terreno a la vez, asumiendo uno el Gobierno regional y otro el Ayuntamiento.

La Consejería de Obras Públicas licitará lo que será el plan de asentamiento del terreno con railes hincados y un muro de contención, con un presupuesto cercano a los 70.000 euros, y el Ayuntamiento licitará el drenaje de las aguas interiores de la Peña de San Mateo, con un presupuesto inicial de 47.000 euros. La intención es acometer las dos obras a la vez tras el verano y pensar en un posible regreso de las familias desalojadas al barrio del Calero a finales del mes de noviembre.

"Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para dar una solución cuanto antes a las familias afectadas, una solución con garantías de futuro y sin coste para ellos", dijo el alcalde.

Los afectados también se mostraron satisfechos, agradeciendo la disponibilidad del nuevo gobierno y su esfuerzo por agilizar los plazos, según señaló Ana Quevedo.

Los vecinos desalojados en San Mateo de Buelna acogieron con esperanza hoy el anuncio del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, de que el Gobierno regional pondrá a su disposición ocho viviendas de una urbanización de Arenas de Iguña. Varios afectados volvieron hoy al barrio de El Calero para hablar con un presidente que quiso ver sobre el terreno la situación. "Solo esperamos ya que esto no se quede en palabras y podamos tener una solución a una situación que no sabemos cuánto va a durar", decían los vecinos.

El presidente defendió un desalojo "lógico" ante el "alto riesgo de deslizamiento en una montaña que ha empezado a romperse". Reconoció que "tener que dejar tu casa es un tema muy doloroso, pero hay que hacerlo". A todos los presentes les explicó que un equipo de ingenieros y geólogos estudian la mejor solución, "la fórmula más adecuada para afrontar la situación de esa ladera", decía la alcaldesa de Los Corrales de Buelna, Josefina González.

Una alcaldesa que explicó que se ha aumentado el radio de protección de las personas y ya son 11 las familias afectadas, en total unas 30 personas que están realojadas en casas de familiares y amigos, además de una persona en un establecimiento hostelero. Anunció que el Ayuntamiento habilitará una ventanilla para recoger las necesidades de esas familias y trasladarlas a la Consejería de Obras Públicas y Viviendas, encargada de poner a disposición de los vecinos las viviendas de Arenas de Iguña.

El consejero, José María Mazón, detalló que ya ha comenzado a tramitar la adecuación de esas viviendas. Por lo general hay dos preparadas para una urgencia y el resto se irán equipando. Revilla fue claro: "le doy mando en plaza para que no repare en gastos para atender a estas familias", dijo, refiriéndose a Mazón.

El consejero explicó que se trabaja ya en ello dentro de lo que es "una urbanización moderna, en un buen sitio y sobre todo muy cerca de Los Corrales de Buelna". Lo dijo pensando ya en la primera evaluación de daños solo en Carreteras. Serán precisos unos 15 millones de euros para reparar los desperfectos que se han producido hasta ahora. Porque nadie quiere imaginarse lo que puede pasar si, como señalan las predicciones meteorológicas, el temporal se recrudece hacia el fin de semana.

Los afectados por el corrimiento de tierras de San Mateo de Buelna ya pueden respirar tranquilos. Tras casi cinco meses de penuria, ayer pudieron escuchar de primera mano la solución que el Gobierno regional ha preparado para dar por terminado su sufrimiento, para que unos puedan volver a sus casas, otros duerman en ellas sin sobresaltos y, los propietarios de los terrenos afectados se quiten de encima una losa económica que apenas les dejaba vivir. Una solución "definitiva" que pagará la Administración pública y que podría permitir el regreso de casi una decena de familias a sus hogares del barrio del Calero para finales de este año.

Los vecinos salían de la reunión "alegres tras escuchar las palabras que llevábamos meses esperando", dijo Ana Quevedo, una de las portavoces. Ninguno soltaba los móviles, hablando con el resto de familiares, vecinos, amigos, para trasladarles "una solución justa y a largo plazo" que da respuesta, decía, "a nuestras peticiones y atiende lo que hemos dicho desde el principio, la importancia de las aguas subterráneas en ese problema".

Los consejeros en funciones de Presidencia y Justicia, y de Obras Públicas y Vivienda, Paula Fernández Viaña y José Luis Gochicoa, respectivamente, explicaron a los vecinos  el plan de actuación ante el deslizamiento del terreno provocado por las inundaciones del pasado mes de enero.

La intervención a realizar tendrá un coste de 180.000 euros, financiados por el Gobierno cántabro y el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, y se ejecutará en dos fases, que podrían estar concluidas antes de que finalice el año.

Paula Fernández y José Luis Gochicoa traladaron a los afectados las conclusiones de un informe geotécnico y otro jurídico encargado por el Ejecutivo cántabro que establecen que, al tratarse de un problema de fuerza mayor, la solución excede del deber de conservación de los vecinos y, por ello, aunque la competencia es municipal, el Gobierno de Cantabria puede apoyar al Ayuntamiento en la ejecución de la solución.

Gochicoa dijo confiar en que la intervención, que tendrá un plazo de ejecución "no superior a un par de meses", pueda iniciarse cuanto antes, previsiblemente en octubre o noviembre, para lo que el Gobierno tratará de agilizar la tramitación todo lo posible.

La reunión tuvo lugar en la sede de la Consejería de Obras Públicas y en ella también estuvieron presentes el director general de Administración Local, Pedro García Carmona; el director general de Obras Públicas, Manuel del Jesus; la alcaldesa de Los Corrales, Josefina González, el concejal de Obras y Urbanismo, Luis Ignacio Argumosa Abascal, y varios vecinos afectados.

La alcaldesa expresó su "satisfacción total por haber logrado dar solución a un problema complejo", permitiendo, dijo, "que los vecinos puedan recuperar la normalidad cuanto antes". "Se ha abierto jurídicamente la puerta a que las administraciones nos hagamos cargo de la obra y solucionar el problema de manera definitiva", añadió, para apuntar que "somos pioneros, hemos logrado abrir un cauce que permitirá una actuación inmediata en casos similares en un futuro". "Hoy es un gran día para todos", afirmó.

Por parte de los afectados, José Manuel Ceballos, propietario de una de las viviendas del Calero e hijo de otros vecinos del barrio, agradeció el esfuerzo del Gobierno, dijo, añadiendo que "con saber que vamos a poder volver a nuestras casas y que los dueños de las fincas van a poder descansar nos damos por satisfechos".

Ana Quevedo insistió en que "aún no tenemos el informe técnico pero el geólogo nos ha explicado que todas las aguas que pasan por las fincas vienen de la parte de arriba de la Peña y por lo tanto influyen en la situación de esa ladera, convirtiendo el problema en causa de fuerza mayor". "Ahora hay que tener paciencia porque hay que cumplir los trámites legales, pero ya tenemos la solución sobre la mesa".

Solución proyectada

Gochicoa explicó que los trabajos se van a ejecutar en dos fases. Una primera, en la parte baja del terreno, es la que requiere "mayor trabajo técnico y más medios, al ser la más importante por evitar el riesgo de las viviendas". En esa zona se va a proceder a la instalación de carriles de acero hincados en el terreno y atados con vigas de hormigón para que, una vez finalizada la actuación, pueda ejercer como pantalla y evitar cualquier otro deslizamiento. Una actuación para la que ya se cuenta con proyecto y presupuesto, unos 90.000 euros.

En la segunda fase se realizará una zanja integrada por grava y geotextiles para facilitar el drenaje y el filtrado del agua interior hacia el río. 

A su finalización, los propietarios del terreno podrán reconstruir el paisaje y tendrán la garantía de que la medida adoptada evitará cualquier tipo de alteración en el interior de la ladera que pudiera provocar un nuevo deslizamiento.

 

(Vídeo enviado a nuestro WhatsApp 668 86 107 8 por un amable oyente de Somahoz a las 16,30 h.)

El río Besaya amenaza con desbordarse en las próximas horas a su paso por Los Corrales de Buelna, después de haber alcanzado los límites de su cauce en Somahoz de Buelna o Las Caldas de Besaya. Sus afluentes ya lo han hecho en Barros, anegando completamente una gran mies paralela al camino del Tubo y el polígono industrial. Una casa ha quedado prácticamente cercada por el agua, a la espera de que el nivel del agua baje. En Las Caldas se aconseja no utilizar el paseo peatonal que llega de Barros porque todo apunta a que el Besaya lo cubrirá en poco tiempo. También hay preocupación en el centro del pueblo de Barros por el nivel que alcanza el río Mortera. Y en San Mateo los vecinos están pendientes del río Rebujas, que ya baja con mucha fuerza de los montes cercanos.

En Los Corrales de Buelna se han abierto las aceras en la Avenida Primero de Mayo para evitar inundaciones en las urbanizaciones próximas. Agua que desemboca en el río Muriago, también a punto de alcanzar el nivel máximo.

Los bomberos han achicado agua en el barrio de Penías, en las cercanías de la planta Nissan Cantabria, y se han cortado ya algunas pequeñas calles en el casco urbano de Los Corrales de Buelna, sin que interfieran en el tráfico.

Los voluntarios de Protección Civil están supervisando cada punto conflictivo, avisando de que lo peor podría estar por llegar cuando el desnieve se note en la cuencas medias de los grandes ríos.

17,00 h

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil anuncia el cierre del aparcamiento de Somahoz en la entrada a San Andrés. También el acceso a Las Caldas desde Barros y el carril peatonal y ciclista entre Barros y Las Caldas.

18,30 h

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil informa de la disminución del nivel en río Mortera, casi un metro menos. En el Besaya la situación  no es tan claramente favorable.

Corte en las vías del tren

Las fuertes lluvias obligaron a cortar las vías del tren entre Las Caldas de Besaya y Riocorvo (Cartes) al provocar un argayo en el mismo tramo que ya se había visto afectado por un corrimiento de tierra durante la ciclogénesis de 2013. Un punto conflictivo que preocupa a los habituales de Cercanías, que reconocen abiertamente que tensan los músculos cuando pasan por ese punto. La inestabilidad de las tierras de esa montaña volvió a cortar las vías del tren, obligando a Renfe a poner en servicio para sus pasajeros una línea de autobús desde la estación de Torrelavega desde primera hora de la noche. Y al poco tiempo Adif ya había trasladado hasta el lugar una pala con la que dejar expeditas las vías.

El problema es que el nuevo argayo incrementa la sensación de inseguridad que sienten las personas que han de coger a diario esa línea. Tras los problemas de 2013 se quejaron por la tardanza en la reparación de un tramo que consideraban más que inestable. Se quejaron por todos los medios y esa queja llegó al Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna. Se pidieron explicaciones a Adif y la empresa pública garantizó que se habían puesto todos los medios para que ese tramo fuera seguro. La cuestión es que ha vuelto a pasar, y eso no va a ayudar a quienes ya miraban hacia otro lado cuando pasaban por esa ladera oeste del monte.

Y muy cerca, en la antigua Nacional 611 a su paso por Las Caldas el agua, a mares, obligó a cortar la vía, dificultando el acceso en coche, por ejemplo, al balneario.

No se daba abasto en la zona. Un par de kilómetros más allá, en la Autovía de la Meseta a la altura de San Mateo de Buelna, Fomento intentaba poner en pie un indicador que se había inclinado peligrosamente hacia el tramo en sentido Reinosa. La Guardia Civil regulaba el tráfico en ese punto, aunque a esa hora no eran demasiados los coches que circulaban por la A-67.

(Fotografías de nuestra redacción y también cedidas por oyentes y por la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil)

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Los Corrales de Buelna ha sufrido hoy jueves el envite del río Besaya como pocas veces se recuerda en un valle acostumbrado a los empujes de ese río. Más que un envite fue todo un órdago que llegó a cortar el acceso al municipio desde el norte, dejando una única carretera de entrada, desde la Autovía de la Meseta por la calle Galicia. Otra de las imágenes del día la ofreció un río que llegó a pasar por encima del puente de Somahoz, una carretera cortada durante toda la jornada que dejó aislado el barrio de San Andrés. Otra de las vías cortadas fue la Avenida Cantabria a la altura del IES Estelas de Cantabria, que tuvo que suspender las clases. Y los accesos por el sur al polígono industrial de Barros también quedaron cortados al tráfico.

A las dos de la madrugada se instalaba en el salón de plenos del Ayuntamiento un puesto de mando avanzado para coordinar los esfuerzos de 150 miembros de Guardia Civil, Protección Civil, bomberos, Policía Local y operarios del Parque de Obras y Servicios municipal. Con ellos estaba la alcaldesa, Josefina González.

Pronto comenzaron a llegar las noticias sobre los cortes de las carreteras de acceso a Los Corrales por Cieza o Las Caldas de Besaya y Barros y se decretó el cierre del puente de Somahoz. En ese momento ya solo se podía llegar al pueblo por la calle Galicia desde la A-67.

Protección Civil tenía a primera hora de la mañana más de 30 bombas achicando agua en garajes de toda la localidad. Mientras, iban llegando más noticias preocupantes. En el barrio del Coiño el agua se llevaba la nueva escollera e inundaba la zona. En Coo un argayo cortaba la carretera, unica para llegar al pueblo. En Las Caldas el agua no dejaba opción a utilizar la carretera. En ese pueblo hubo que rescatar a tres personas que quedaban atrapadas por el río, y en el polígono a un camionero que tuvo que dejar en Barros su vehículo, como tuvieron que hacer otros trabajadores a lo largo de la mañana.

Con lágrimas en los ojos la alcaldesa, en contacto directo con el delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga, recomendó a las 12 del mediodía que nadie saliera de casa. Los efectivos estaban desbordados, reconocía, y se daba prioridad a «las urgencias médicas o vitales», como ratificaba el jefe de la Policía Local, Tomás Gutiérrez. La alcaldesa también envió un mensaje de tranquilidad, aunque reconocía que «nunca hemos visto nada igual». Sobre las dos de la tarde se unieron los efectivos del UME a las tareas de prevención y evacuación a la espera de que remitiera el temporal.

«El río Cieza nunca había llegado ni de cerca a esta altura»

El alcalde de Cieza, Agustín Saiz, lleva toda la vida viviendo en el valle, cerca del río que le da nombre y ayer afirmaba que «el río Cieza nunca había llegado ni de cerca a esta altura». Lo decía sobre la una del mediodía, cuando habían logrado retirar un argayo a la altura de la Rueda que había dejado incomunicado el valle por los accesos a Los Corrales y la Nacional 611. Varios desprendimientos afectaban a las carreteras y en muchas viviendas los vecinos achicaban agua como podían ante una subida histórica del río Cieza, que a media mañana pasaba por encima de todos los puentes del valle, como confirmaba un alcalde que tuvo que echar mano de maquinaria propia y ajena.

Santa Olalla, comido por el agua

molledo. Cuando los vecinos de Santa Olalla se fueron a la cama el miércoles sabían que la noche iba a ser larga. Una única oración en cada casa del pueblo: que parara de llover. Pero la Naturaleza es inclemente y el agua no cesó en ningún momento. Sobre las tres de la madrugada Arancha se levantó. No podía dormir. Lo hizo con la esperanza de que el río bajara con menos fuerza, pero fue todo lo contrario. Ya había desbordado el puente de acceso a Santa Olalla. Levantó a su marido, Isamael, y fueron a casa de su madre, para ayudarla a sacar a la abuela, Anita, de 87 años. «He visto muchas crecidas del río, pero nunca llegó el agua tan arriba», decía después, alojada en los cálidos salones del colegio Torres Quevedo de La Serna de Iguña. Estaba tranquila porque los suyos estaban bien, con esa actitud ante lo inevitable que solo da la edad.

La madrugada fue frenética. Cada cual hacía lo que podía llevando lo imprescindible, lo más importante, de los pisos bajos a los de arriba, salvando lo que podían. Antes de las seis de la mañana se decretó la evacuación del pueblo. Desde Presidencia Paula Férnández Viaña, vecina del valle, pudo contactar con la primer teniente de alcalde de Molledo, Verónica Mantacón, y  se habilió el pabellón deportivo del colegio de La Serna para albergar a unos 60 vecinos del pueblo que se esperaba sacar por una carretera de media montaña que allí llaman el paso del Mulo.

Pero los joyetos (gentilicio de Santa Olalla) no querían moverse, abandonar sus casas. El dispositivo se pausó porque se esperaba una mejoría de las condiciones meteorológicas y del río.

Pero no fue así. Arancha era una de las vecinas que se habían concentrado en las casas del centro de Santa Olalla, «30 años viviendo aquí y no había visto nada igual». «Hemos cogido un chandal cada uno, al perro y al gato, y nada más, el resto lo hemos llevado al piso de arriba». El trabajo estaba hecho. Lo ratificaba su marido, Ismael, ocupado echando una mano a quien lo necesitara. Arancha miraba al cielo: «¿que qué siento?, impotencia porque no deja de llover».

Algunos luchaban contra lo invencible, poniendo parches en portillas para evitar un caudal que se abría paso algo más allá para enfado de un pueblo en el que la tensión empezaba a crecer. Sobre las nueve y media tiraron una pared que obstaculizaba el caucel del río, pero ya no había remedio.

Verónica Mantecón cogió a Fernando y Fonsi y les metió en su coche. Estaban preocupados. Fueron los primeros que tuvieron que dejar su casa a la entrada de Santa Olalla y allí se quedaron medicamentos imprescindibles para ellos, además del móvil. Había que dar toda la vuelta al valle pero les metió en su pequeño coche y se fueron. Pasadas de largo las nueve de la mañana estaban de nuevo en Santa Olalla. Los tres con caras de cansados. Como el resto de vecinos al calor del hogar en casa de los Navarro. Una casa que olía a fuego de chimenea y café de puchero. Fuera, los jóvenes iban de aquí para allá, cogiendo maletas donde meter lo imprescindible, por si acaso, porque para disgusto de todos, no cesaba la lluvia y el agua seguía subiendo.

A las nueve y media llegaba la alcaldesa, Teresa Montero, tras una gira por un pueblo en el que el agua hacía estragos, en Cobejo, en la carretera a Silió, en Santa Cruz. Junto a Verónica Mantecón decidieron que había llegado el momento de evacuar el pueblo. El agua llegaba ya al centro de Santa Olalla y la única carretera de escape, el paso del Mulo, corría riesgo de volverse impracticable. Eran las diez menos cuarto de la mañana cuando se tomó la decisón. Entonces algunos preguntaban la hora porque parecía que había pasado todo un día.

La Guardia Civil recomendó salir del pueblo todos juntos para evitar contratiempos mayores, a ser posible en vehículos altos porque a esa hora los turismos ya pasaban mal por el único camino hacia Molledo.

Los efectivos de la Guardia Civil iban casa por casa avisando a los vecinos. En dos de ellas les contestaron que no abandonarían su hogar. Pero no había tiempo que perder. Sobre las 11 del mediodía el dispositivo arrancó, comprobando que la carretera empezaba a presentar muchos problemas por los ríos que bajaban por las laderas, uniéndose en la calzada para tomar más fuerza.

Concha, una de las vecinas más veterana de Santa Olalla, tenía otra forma de verlo todo. «Llover ha llovido así muchas veces y el agua ha subido mucho pero antes nos teníamos que quedar en casa, que no había cosas de estas», decía, en alusión al todo terreno en el que viajaba, abriendo camino al resto de vehículos que poco a poco iban abandonando un pueblo tragado por el agua.

En uno de esos coches iba Pedro Luis con su madre. El día se estaba haciendo largo. Se había levantado a las cuatro de la mañana alertado por su vecino. Tuvo la ayuda de los bomberos para sacar a su madre de casa, cuando el agua ya superaba los 30 centímetros. «Aún no me he hecho a la idea de lo que he visto», reconocía al llegar al colegio Torres Quevedo. Era una de las muchas personas que habían pasado lo peor, el agua entrando en sus casas sin remedio, quedándose con la duda de qué se encontraría a la vuelta y cuándo podría regresar.

También fue una de las personas que contempló como troncos y ramas bloqueaban el paso del agua bajo los puentes, empeorando más si cabe la situación. Teresa Montero ya había incidido en ello desde Santa Olalla: «entiendo el enfado de la gente, como no, pero algunas de las cosas que pasan vienen por la imposibilidad de limpiar adecuadamente los ríos, a pesar de nuestras constantes reclamaciones ante la Confederación Hidrográfica del Cantábrico». Entre tanto hablaba con la dirección de la residencia de Madernia, en Molledo, para saber si había posibilidad de que algunos vecinos que no encontraran alojo pudieran pasar la noche en ese edificio. Algo que confirmó la directora. Había camas libres para los vecinos que lo necesitaran.

Al colegio de La Serna había llegado una veintena de personas desalojadas de Santa Olalla. El resto se iban a quedar en las casas de familiares y amigos. El profesorado y trabajadores del colegio habían dispuesto todo para acoger con calor ambiental y humano a los vecinos que iban llegando. Incluso de algún lugar habían sacado un cajón lleno de zapatillas de toda la vida, para sentirse como en casa. Y no dejaban de llegar llamadas de otros habitantes del valle e incluso empresas y comercios ofreciendo alimentos. La lluvia había podido con lo material, pero no con la solidaridad.

Fotos de la jornada, enviadas por oyentes a Radio Valle de Buelna

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Los vecinos de San Mateo de Buelna dormirán estos días más tranquilos. Especialmente aquellos que pudieron volver a sus casas tras el desalojo general de finales de enero, en medio de un temporal que se llevó por delante sus vidas cotidianas. El último informe sobre la situación de la ladera del barrio del Calero afirma que ese terreno se está estabilizando.

Como había anunciado hace unos días la alcaldesa en funciones de Los Corrales de Buelna, Josefina González, el Ayuntamiento había solicitado un nuevo informe técnico que está a punto de finalizarse y que se dará a conocer en los próximos días. Pero de momento, lo que ya se sabe es que ratificará que el terreno de la Peña de San Mateo se estabiliza, y que los movimientos de la tierra que los vecinos han denunciado son superficiales y sin repercusión apreciable en esa estabilidad.

Así se lo ha trasladado el propio redactor del documento a una representación de los afectados reunida este martes con la alcaldesa en funciones. El geólogo apuntó que el informe se entregará en unos 10 días pero que las mediciones y pruebas hechas sobre el terreno demuestran que es estable y que el incremento del tamaño de las grietas que tiene más que preocupados a los vecinos es superficial. «Por lo que nos ha dicho el deslizamiento no es tan profundo como se puede ver a primera vista», explicaban a la salida una de las portavoces de los afectados, Ana María Quevedo.

A las familias que pudieron volver a sus casas tras el temporal el técnico les dijo que no hay motivo para preocuparse porque están fuera del margen de acción de un posible desplazamiento de tierras y que para que esa situación empeorara y pudiera afectarles tendría que llover como llovió a finales de enero, una cantidad entorno a los 300 litros por metro cuadrado. «Explicaciones que nos han dejado más tranquilos, aunque el miedo y la preocupación siga estando ahí», reconocía Ana María Quevedo.

Por su parte Josefina González explicó a los afectados que el informe viene a ratificar lo dicho por otros técnicos, «que el terreno en la Peña de San Mateo se estabiliza» y recordó que en el Ayuntamiento están a la espera de otros informes solicitados al Gobierno regional, tanto técnicos (Montes) como jurídicos (Administración Local), para encontrar cuanto antes una solución legal y definitiva a la reparación del terreno perjudicado por el movimiento de tierras. Informes solicitados hace un mes que no acaban de llegar para lamento de políticos y vecinos.

También están pendientes de otros dos informes, pedidos por la Delegación del Gobierno en Cantabria, uno al Ministerio de Fomento y otro a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, como señaló en su reunión con los afectados el delegado, Eduardo Echevarría.

La alcaldesa en funciones terminó reiterando que «la implicación de esta Alcaldía con los vecinos de San Mateo ha sido completa desde el primer momento, desde el primer día, como no podía ser de otra forma y, con ellos, somos los más interesados en hallar una solución cuanto antes», afirmó.

Lo cierto es que la sensación general es que si se certifica la estabilidad del terreno se abrirían nuevas puertas a una solución que podría ser más económica y más rápida de ejecutar, reduciendo el tiempo de espera de los desalojados para poder volver a sus hogares y la preocupación que viven los propietarios del terreno ante la posibilidad de que se les reclame la reparación de toda la ladera, una espada de Damocles cifrada en 250.000 euros.

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